Ramón Griffero, por su parte, me parece una excelente alternativa, que nos libere de las dos horribles opciones que nos ofrecen las dos alianzas de la actual clase cogobernante. Estamos ante un destacado conciudadano, con una trayectoria sobresaliente en el ámbito cultural, lo que representa todo un contraste con las características farandulescas y de manipulación política de las actuales opciones aliancertacionistas (o alianzoconcertacionistas), las que sólo aspiran ha seguir profitando de esta democracia de mentira, ajena a toda participación ciudadana, diseñada por el ideólogo de la dictadura y que la Concertación hizo suya hace ya largo tiempo y rubricó en un operático gran finale a los sones del va pensiero, en el que Ricardo Lagos puso su firma a la espuria e ilegítima Constitución de 1980 en la reforma de 2005.
