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Agosto 18, 2026

Centenario de Salvador Allende en México

En el resto del mundo, especialmente en América Latina, la figura de Allende se irguió gigantesca desde su trágica muerte en La Moneda, y sigue creciendo día a día.

Ahora, en el centenario de su natalicio, se conmemoran universalmente su vida y su muerte. En México se han llevado a cabo numerosos actos en universidades, centros culturales y políticos, incluso en la propia Plaza de la Revolución de la ciudad capital.

El acto central fue una ceremonia multitudinaria y emotiva que se realizó el 26 de junio en la sala Silvestre Revueltas del conjunto cultural Ollín Yoliztli, en la Ciudad de México. Desde temprano la hermosa sala para más de mil personas estaba llena. Chilenos y mexicanos compartíamos la misma emoción: recordar y rendir homenaje a Salvador Allende. Porque los mexicanos le tienen un respeto y una admiración sin límites.

En el presidium se encontraban el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, conocido dirigente de la izquierda mexicana y ex candidato a la presidencia de la república; el doctor Pablo González Casanova, uno de los más preclaros intelectuales mexicanos, ex Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México; el licenciado Gonzalo Martínez Corbalá, embajador de México en Chile durante el golpe militar y al cual la mayoría de los chilenos allí presentes le debían la vida, por haber estado asilados en la Embajada de México; la representante del Gobierno del Distrito Federal y el ex diputado comunista chileno Jorge Insunza.

El acto fue dirigido y moderado por el médico chileno Dr. Rogelio de la Fuente, ex diputado socialista, quien marcó la pauta que sería la que predominaría en el evento, pues no sólo rindió homenaje al Allende heroico, al mártir de la libertad caído en La Moneda, sino que también destacó la vigencia del pensamiento de Salvador Allende, ahora más presente que nunca.

En síntesis, las palabras del doctor Rogelio de la Fuente fueron las siguientes:

Nos convocan hoy los mandatos de la memoria y del presente:

En Chile, todavía por las demandas de justicia y de restitución plena de la verdad histórica. En México, por la gratitud y la vida. Y en la América Latina y el mundo, por la vigencia de Salvador Allende.

Revolucionario en la lucha por el socialismo, humanista en su construcción, conductor de ese vasto movimiento que levantó las banderas de la Vía Chilena al Socialismo, Salvador Allende fue el más alto intérprete de las banderas populares al encarnar en su generosa personalidad la síntesis histórica de humanismo y socialismo.

Su historia, que es también la del pueblo chileno, forma parte del acervo que hombres y pueblos ejemplares de distintas latitudes han ido construyendo y que la humanidad guarda en su memoria.

En sus mil días el gobierno popular abrió las puertas a la participación del pueblo en libertad, pluralismo y democracia y como antes lo hiciera México con su petróleo, nacionalizó la minería del cobre y emprendió el camino de profundas transformaciones.

La audacia intelectual y política de su proyecto nacional, autónomo, democrático y latinoamericanista y de inicio del tránsito al socialismo en paz y democracia, su declarada independencia ante el reparto del mundo en zonas de influencia, y el desafío histórico que representaron las demandas de justicia de un pequeño país ante la potencia imperial, despertaron  la esperanza y le conquistaron la simpatía y la solidaridad del mundo progresista y, por cierto, la guerra sin cuartel del imperialismo norteamericano. El ataque del poder internacional de éste y de su servidumbre nacional mercenaria interrumpió brutalmente la experiencia libertaria con la guerra de exterminio impuesta en contra de esa utopía desarmada. Pero la victoria que obtuvieran en el terreno de las armas no la lograron nunca en el campo inalcanzable del espíritu. “Podrán avasallarnos pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza”, había profetizado el Presidente Allende en sus últimas palabras (Palabras rescatadas para la historia por el equipo de trabajadores de radio Magallanes encabezado por su director Guillermo Ravest)

Este es el origen de la más alta solidaridad contemporánea con el Chile de la Unidad Popular en la que México fue ejemplo y vanguardia mundial, como antes lo había sido con la España Republicana y con los perseguidos del mundo y que culminara con la histórica gesta de su Embajador Gonzalo Martínez Corbalá y con la ruptura de relaciones.

En México pudimos rehacer la vida con dignidad, asumiendo la mexicanidad sin dejar de ser chilenos, acompañados siempre por la noble generosidad de su gente.

En estos 35 años los chilenos del exilio hemos podido enriquecer la vida con los valores de la nueva patria, conservando la memoria, la utopía y los sueños y no pocas veces hemos dado asilo, defensa y resguardo a la historia escamoteada y perseguida en el propio Chile por intereses y sistemas heredados. Fieles a la tradición y los principios y atentos a los vertiginosos cambios del mundo contemporáneo, seguimos siendo allendistas para mirar el Chile de hoy, todavía ofensivo en su desigualdad.

Por eso, ante la desnacionalización de la revancha que vino del extranjero y la explotación y la desigualdad multiplicada de un sistema perverso impuesto por las armas, los mil sueños de la siembra popular recién reaparecen en un Chile incipiente. Pero otros hitos de la América Latina avanzan en sus caminos propios, demostrando los adelantos de Simón  Bolívar y la vigencia  de Salvador Allende .

Amigos, compañeros, hermanos mexicanos y latinoamericanos: Gracias por compartir nuestra historia y gracias por reflorecer hoy día la hermandad latinoamericana en la memoria y el futuro.

Gracias México. Viva Salvador Allende.

Además, se refirieron a la vigencia de Salvador Allende, entre otros, el Dr. Pablo  Gonzáles Casanova, quien hizo un amplio recuento de la vida y personalidad del Presidente mártir, de sus realizaciones como gobernante y de las circunstancias de su muerte.

El Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas destacó sus luchas por la soberanía, la democracia y la igualdad de los pueblos, y recalcó que Allende representa una figura central en América Latina. Concluyó con la frase: “Allende vive”.

El ingeniero Jorge Insunza se refirió a los logros del gobierno de la Unidad Popular en diversos aspectos económicos y sociales,  y demostró con datos y cifras la regresión y la crueldad que representó el gobierno de la dictadura, el que aplicó una represión generalizada para poder imponer su política de privatizaciones y acabar con todas las conquistas de los trabajadores.

Se le anunció al licenciado Martínez Corbalá,  que el gobierno de Chile le concedería la nacionalidad chilena honoraria, por sus inestimables servicios a la causa de la libertad y la democracia en Chile, y por haber salvado numerosas vidas, entre ellas las de la señora Hortensia Bussi de Allende, viuda del presidente mártir, y las de sus hijas. En esos momentos se leyó una carta muy emotiva de doña Hortensia Bussi viuda de Allende, en que explicaba que México era su segunda patria, porque la había acogido a ella y a sus hijas, con los brazos abiertos, cuando tuvieron que salir de Chile durante la dictadura.

El acto terminó de manera conmovedora, en medio de vítores a Allende, a Chile y a México, entre los que no faltó alguna lágrima de nostalgia y algún grito de esperanza lanzado hacia el futuro.

MARGARITA LABARCA GODDARD