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Agosto 18, 2026

El enemigo estaba adentro

Casi nunca se había visto tan gran afluencia de cartas y opiniones en las redes informativas del Partido Socialista de Chile. ¿Qué ha pasado, qué está pasando? Pues que los jóvenes socialistas también están en contra de la Ley General de Educación (LGE), como es lógico, porque son estudiantes y son de izquierda. Dicen en una de sus cartas que la LGE “es la misma m… con otro nombre”, y parece que tienen razón. (1) Entonces, en medio de las bataholas desencadenadas en torno a esta lucha, se les ocurrió meterse a la sede central del Partido Socialista, su casa y su refugio, según ellos.

Tal vez influidos todavía por sus padres o sus abuelos, que les contamos que cuando nos iban persiguiendo los pacos, nos refugiábamos en el local del Partido, que era “sagrado”, era “capilla”, como se decía entonces en los juegos infantiles. Ahí no se metía la policía -estoy hablando de los tiempos remotos anteriores a la dictadura- no se metía la policía porque eran recintos intocables.

Los jóvenes ahora también querían protestar contra los diputados socialistas que “habían levantado la mano para aprobar esta ley hecha a espaldas del pueblo”. (2)

Es que estos muchachos no quieren entender que la política se desarrolla ahora en puros consensos y nunca en planteamientos claros de un partido, de su Partido, en oposición a otros.

Pero, ¡Ay, pobrecitos, ellos tampoco entendieron que los tiempos han cambiado! Entraron pacíficamente a la sede central del PS, y se encontraron con que el enemigo estaba allí. No entró la policía en su persecución, entró porque los dirigentes, ocupantes del local, la llamaron. Es como esas películas de terror en que vas escapando de un monstruo, finalmente llegas a tu casa, pero ¡horror! el monstruo está adentro.

El mundo actual no es el nuestro, el de la gente de la tercera edad. No lo conocemos ni lo entendemos. Pero al parecer, tampoco es el mundo de los jóvenes. Ellos allí no tienen cabida.

¿A qué casa, a qué refugio, a qué mundo se dirigirán ahora los jóvenes socialistas, todos los jóvenes? Quizás no les quede más que una salida: crear un mundo nuevo. En eso sí que los acompañaremos los viejos, porque nosotros también quisimos construir un mundo nuevo. Se frustró trágicamente aquella tentativa, pero tal vez ahora sea la hora ¿Por qué no?

MARGARITA LABARCA GODDARD


(1)pschile@eListas.net,  21 de junio de 2008

[2] pschile@eListas.net, 21 de junio 2008