Es que estos muchachos no quieren entender que la política se desarrolla ahora en puros consensos y nunca en planteamientos claros de un partido, de su Partido, en oposición a otros.
Pero, ¡Ay, pobrecitos, ellos tampoco entendieron que los tiempos han cambiado! Entraron pacíficamente a la sede central del PS, y se encontraron con que el enemigo estaba allí. No entró la policía en su persecución, entró porque los dirigentes, ocupantes del local, la llamaron. Es como esas películas de terror en que vas escapando de un monstruo, finalmente llegas a tu casa, pero ¡horror! el monstruo está adentro.
El mundo actual no es el nuestro, el de la gente de la tercera edad. No lo conocemos ni lo entendemos. Pero al parecer, tampoco es el mundo de los jóvenes. Ellos allí no tienen cabida.
¿A qué casa, a qué refugio, a qué mundo se dirigirán ahora los jóvenes socialistas, todos los jóvenes? Quizás no les quede más que una salida: crear un mundo nuevo. En eso sí que los acompañaremos los viejos, porque nosotros también quisimos construir un mundo nuevo. Se frustró trágicamente aquella tentativa, pero tal vez ahora sea la hora ¿Por qué no?
MARGARITA LABARCA GODDARD
