Hace unos días el inefable DSK, Director General del FMI, insinuó que la crisis financiera gatillada por los créditos hipotecarios basura (“subprimes”) estaba quedando atrás no sin agregar que de todos modos había que estar al loro de lo que ocurriese, por siaca, uno nunca sabe, se ve que el tipo es economista.
En honor a la verdad hay que decir que DSK no fue ni el primero, ni será el último en anunciar el paraíso en la tierra, todo va bien, dormid tranquilas buenas gentes, la noche es apacible, y aquí estamos quienes manejamos la manija -ojo al charqui-, protegiendo al personal.
Lo malo es que la realidad no se resuelve a plegarse a los buenos deseos de DSK, ni en líneas generales a las pijoteras teorías de los economistas, para no hablar de George Stigler, premio pseudo Nóbel de economía (1982), quién alguna vez afirmó “no es la teoría económica la que se equivoca sino la realidad” (sic).
Terca realidad que tal día como ayer forzó a Goldman Sachs a hacer un anuncio de tipo “Afírmate Catalina, que vamos a galopear” o “Sieti pregati d’allacciare le cinture di sicurezza” si la quieres jugar italiana, visto que los bancos del imperio siguen yéndose al peo con una perseverancia digna de mejor causa.
Los analistas de Goldman Sachs hicieron un par de calculillos, dividido sea tu nombre, multiplicados sean los panes, me sobran cuatro y me agarro una, como quiera que uno lo vea los bancos yanquis necesitan 65 mil millones de dólares para equilibrar las cuentas, de aquí a fines del 2009 no hay como recorrer el green, ni perfeccionar el grip, ni ejercitar el drive sin sobresaltos.
“Los bancos no irán mejor antes de que se visualice un pico en los costes del crédito” dicen estos patriotas, agregando que “Los grandes bancos están afectados por sus propios problemas de activos y por exigencias contables”.
En parlancia tuya y mía esto quiere decir:
a) que las tasas de interés van a subir, prepara el bolsillo,
b) que los bancos aun esconden en sus cuentas muchos créditos basura y demasiados clientes insolventes, y
c) que están obligados a manifestar claramente ese hecho en sus balances, hacerse el huevón es mejor que andar en coche, de acuerdo, pero todo tiene sus límites.
Goldman Sachs sabe de que habla, durante un cierto tiempo ocupó lo mas claro de su talento en venderle créditos basura a otras instituciones financieras, no por nada quién funcaba de patrón de GS era Mr. Henry Paulson, actual Secretario del Tesoro de los Estados Unidos de América.
Tal vez por eso hoy en día GS anuncia resultados no tan peores, es verdad que sus beneficios disminuyeron en un 11% en el segundo trimestre del año pero eso no es nada en comparación con la diarrea montuna que le pegó a los otros bancos.
Y como la desgracia de unos hace la felicidad de otros, GS se hace un deber en reducir sus previsiones de valor bursátil para 14 de sus colegas y sus pronósticos de beneficios para 11 de ellos.
La cuenta, como de costumbre, la va a pagar ya sabes quién, si al entrar en la agencia de tu banco sientes un cosquilleo en la ranura que prolonga la zona lumbar ya sabes de qué va el tema.
Y visto que el que previene no es traidor, aprovecho la ocasión para avisarte que el mejor modo de combatir la inflación -generada entre otros por la fábrica de dólares que se puso en marcha para salvar a los bancos especuladores-, consiste, según el FMI, el banco central, el ministro de hacienda y otros artistas similares, en evitar su repercusión en los salarios.
Como diría Goldman Sachs, “Afírmate Catalina…”
Escribe Luis CASADO – 18/06/2008
Lo malo es que la realidad no se resuelve a plegarse a los buenos deseos de DSK, ni en líneas generales a las pijoteras teorías de los economistas, para no hablar de George Stigler, premio pseudo Nóbel de economía (1982), quién alguna vez afirmó “no es la teoría económica la que se equivoca sino la realidad” (sic).
Terca realidad que tal día como ayer forzó a Goldman Sachs a hacer un anuncio de tipo “Afírmate Catalina, que vamos a galopear” o “Sieti pregati d’allacciare le cinture di sicurezza” si la quieres jugar italiana, visto que los bancos del imperio siguen yéndose al peo con una perseverancia digna de mejor causa.
Los analistas de Goldman Sachs hicieron un par de calculillos, dividido sea tu nombre, multiplicados sean los panes, me sobran cuatro y me agarro una, como quiera que uno lo vea los bancos yanquis necesitan 65 mil millones de dólares para equilibrar las cuentas, de aquí a fines del 2009 no hay como recorrer el green, ni perfeccionar el grip, ni ejercitar el drive sin sobresaltos.
“Los bancos no irán mejor antes de que se visualice un pico en los costes del crédito” dicen estos patriotas, agregando que “Los grandes bancos están afectados por sus propios problemas de activos y por exigencias contables”.
En parlancia tuya y mía esto quiere decir:
a) que las tasas de interés van a subir, prepara el bolsillo,
b) que los bancos aun esconden en sus cuentas muchos créditos basura y demasiados clientes insolventes, y
c) que están obligados a manifestar claramente ese hecho en sus balances, hacerse el huevón es mejor que andar en coche, de acuerdo, pero todo tiene sus límites.
Goldman Sachs sabe de que habla, durante un cierto tiempo ocupó lo mas claro de su talento en venderle créditos basura a otras instituciones financieras, no por nada quién funcaba de patrón de GS era Mr. Henry Paulson, actual Secretario del Tesoro de los Estados Unidos de América.
Tal vez por eso hoy en día GS anuncia resultados no tan peores, es verdad que sus beneficios disminuyeron en un 11% en el segundo trimestre del año pero eso no es nada en comparación con la diarrea montuna que le pegó a los otros bancos.
Y como la desgracia de unos hace la felicidad de otros, GS se hace un deber en reducir sus previsiones de valor bursátil para 14 de sus colegas y sus pronósticos de beneficios para 11 de ellos.
La cuenta, como de costumbre, la va a pagar ya sabes quién, si al entrar en la agencia de tu banco sientes un cosquilleo en la ranura que prolonga la zona lumbar ya sabes de qué va el tema.
Y visto que el que previene no es traidor, aprovecho la ocasión para avisarte que el mejor modo de combatir la inflación -generada entre otros por la fábrica de dólares que se puso en marcha para salvar a los bancos especuladores-, consiste, según el FMI, el banco central, el ministro de hacienda y otros artistas similares, en evitar su repercusión en los salarios.
Como diría Goldman Sachs, “Afírmate Catalina…”
Escribe Luis CASADO – 18/06/2008
