Cuando inicias la semana laboral en Francia, al saludar a los colegas con el tradicional “Ça va?”, la respuesta no menos consagrada llega cual un ladrido: “¡Como un lunes!” Inversamente, el último día de laburo de la semana te contestan, felices, con una sonrisa: “¡Como un viernes!” Para los piraos que esta semana se rajaron con declaraciones de tipo: “La crisis financiera quedó atrás” el viernes llegó como una patada en los morros.
Sabido es que la economía neoliberal funciona con los métodos del Doctor Coué, quién aseguraba que la mejor manera de sanar consiste en autoconvencerse que uno está sano. Pero la realidad termina por imponerse.
Los bancos siguen apuntando pérdidas millonarias por causa de créditos hipotecarios basura y General Motors anuncia el fin de la fabricación de vehículos 4X4, no tanto en razón del precio del petróleo como porque el ex número uno de la industria automotriz perdió la bagatela de 39 mil millones de dólares en el 2007.
Este mismo viernes el precio del barril superó los U$ 136 en los EEUU y los U$ 138 en Europa, subiendo más de quince dólares en 24 horas,
Jean-Claude Trichet, -el Máximo Chambónez que dirige el Banco Central Europeo-, no fue ajeno al cagazo. Tú ya sabes, a los presidentes de los bancos centrales los suelen elegir dañaos del cucumelo y si no fuese el caso el cargo los estropea cosa mala. Alan Greenspan, -que antes del purgatorio fue gurú y chiche de la finanza mundial en la FED-, hizo famosa la frase: “Si Uds me entendieron debo haberme expresado mal”.
Pero Trichet no se entera, habla clarito, -sujeto, verbo y predicado, en ese orden-, y hace declaraciones huevonas de tipo: “Si esto sigue así voy a subir las tasas de interés”. El dólar, que algo se había recuperado, se fue al peo, las bolsas a las pailas y el petróleo a las nubes.
El desmadre no termina ahí: el desempleo en los EEUU, -país de huevones laboriosos-, constató su mayor aumento en 33 años lo que nos trae de regreso a la crisis de 1975: ya en esa época Bearn Sterns andaba a patadas con las águilas lo que prueba que Ursula Iguarán tenía razón, el tiempo no pasa: solo da vueltas en redondo.
Para más INRI la reunión de la FAO en Roma terminó, como era previsible, en agua de borrajas. Allí donde GM pierde U$39 mil millones en un año, el banco SocGen U$7 mil millones en dos meses, y el Pentágono se gasta U$13 mil millones en una semana, las Naciones Unidas apenas reunieron pijoteros U$6 mil millones para combatir el hambre que aqueja a mil millones de seres humanos en el mundo, de los cuales, no hay que olvidarlo, un millón son chilenos.
No menos de 183 países reunidos en torno a coquetos coquetels no lograron ponerse de acuerdo en nada que no fuese repetir los mismos objetivos ya fracasados desde hace decenios: reducir el hambre a la mitad en el año 2015. Hace un par de semanas Abdoulaye Wade, presidente de Senegal aseguraba en París que tal como vamos ese objetivo no será alcanzado ni siquiera en el 2150…
Por si fuese poco el tristemente célebre smog, -la nube de mierda subvencionada que corona el cielo de Santiago-, forzó al gobierno a tomar medidas radicales: luego de reflexionar bien reflexionado, el ejecutivo (?) decidió nombrar un “Gerente del aire” (sic), versión moderna del conocido “Inspector de atmósfera”.
Cuando el smog termine de cagarse de la risa habrá que ponerse en fila india para felicitar a los ágiles que lograron hacer olvidar la corrupción del período de Su Poquedad imponiendo la era de la cojudez sin impulso de Misiá Bachelet.
“Ça va?” ¡Como un viernes!
Los bancos siguen apuntando pérdidas millonarias por causa de créditos hipotecarios basura y General Motors anuncia el fin de la fabricación de vehículos 4X4, no tanto en razón del precio del petróleo como porque el ex número uno de la industria automotriz perdió la bagatela de 39 mil millones de dólares en el 2007.
Este mismo viernes el precio del barril superó los U$ 136 en los EEUU y los U$ 138 en Europa, subiendo más de quince dólares en 24 horas,
Jean-Claude Trichet, -el Máximo Chambónez que dirige el Banco Central Europeo-, no fue ajeno al cagazo. Tú ya sabes, a los presidentes de los bancos centrales los suelen elegir dañaos del cucumelo y si no fuese el caso el cargo los estropea cosa mala. Alan Greenspan, -que antes del purgatorio fue gurú y chiche de la finanza mundial en la FED-, hizo famosa la frase: “Si Uds me entendieron debo haberme expresado mal”.
Pero Trichet no se entera, habla clarito, -sujeto, verbo y predicado, en ese orden-, y hace declaraciones huevonas de tipo: “Si esto sigue así voy a subir las tasas de interés”. El dólar, que algo se había recuperado, se fue al peo, las bolsas a las pailas y el petróleo a las nubes.
El desmadre no termina ahí: el desempleo en los EEUU, -país de huevones laboriosos-, constató su mayor aumento en 33 años lo que nos trae de regreso a la crisis de 1975: ya en esa época Bearn Sterns andaba a patadas con las águilas lo que prueba que Ursula Iguarán tenía razón, el tiempo no pasa: solo da vueltas en redondo.
Para más INRI la reunión de la FAO en Roma terminó, como era previsible, en agua de borrajas. Allí donde GM pierde U$39 mil millones en un año, el banco SocGen U$7 mil millones en dos meses, y el Pentágono se gasta U$13 mil millones en una semana, las Naciones Unidas apenas reunieron pijoteros U$6 mil millones para combatir el hambre que aqueja a mil millones de seres humanos en el mundo, de los cuales, no hay que olvidarlo, un millón son chilenos.
No menos de 183 países reunidos en torno a coquetos coquetels no lograron ponerse de acuerdo en nada que no fuese repetir los mismos objetivos ya fracasados desde hace decenios: reducir el hambre a la mitad en el año 2015. Hace un par de semanas Abdoulaye Wade, presidente de Senegal aseguraba en París que tal como vamos ese objetivo no será alcanzado ni siquiera en el 2150…
Por si fuese poco el tristemente célebre smog, -la nube de mierda subvencionada que corona el cielo de Santiago-, forzó al gobierno a tomar medidas radicales: luego de reflexionar bien reflexionado, el ejecutivo (?) decidió nombrar un “Gerente del aire” (sic), versión moderna del conocido “Inspector de atmósfera”.
Cuando el smog termine de cagarse de la risa habrá que ponerse en fila india para felicitar a los ágiles que lograron hacer olvidar la corrupción del período de Su Poquedad imponiendo la era de la cojudez sin impulso de Misiá Bachelet.
“Ça va?” ¡Como un viernes!
