A consecuencia de lo anterior, la situación comercial de Chile no es la misma que la que se tenía antes de la crisis de los bonos subprime en los Estados Unidos. La noticia buena es que el precio del cobre y la celulosa siguen siendo altos. La noticia mala es que esta nueva estructura de precios internacionales significa importar inflación desde los proveedores internacionales, mayores costos para los bienes producidos en el país, apreciamiento del peso y menor competitividad para el producto “no tradicional”. ¿Qué hacer entonces?
A mi gusto estamos en la mitad de un sandwich, donde la carne está dada por una función de producción concentrada en solo 7.000 empresas que explican el 80% del PIB y donde el queso está representado por 800.000 empresas que explican el restante 20% del PIB.
Entre los acompañamientos disponibles están la mayonesa representada por una baja participación sindical, la palta por un empresariado heterogéneo y poco dispuesto al diálogo, el tomate por un Estado que muestra escasa capacidad de gestión, control y fiscalización.
Al agregar los condimentos, se tiene la sal en un Banco Central preocupado de la inflación y que reacciona visceralmente a través de variaciones en la tasa de interés, así como la pimienta en un Ministerio de Hacienda que anuncia muchas medidas para paliar igual número de problemas.
El pan está conformado por dos tapas. En la parte superior están los países de la OECD con alto ingreso pero que crecen muy poco. En la parte inferior están los países asiáticos, principalmente China e India que continúan creciendo a ritmos vertiginosos, del 10% anual.
Si bien este sandwich tiene todos los ingredientes, es “vox-populi” que estaría faltando un envoltorio que le permita comunicar al mundo entero todas sus virtudes, por ejemplo, que es rico y no hace mal. En otras palabras se requiere implementar una política nacional de desarrollo que en el largo plazo, destinada a entregar orientaciones estratégicas, señales políticas e incentivos pecuniarios para que así reaccionen los actores sociales y económicos del país.
En su discurso del 21 de mayo, la Presidenta Bachelet destacó la necesidad crear cinco polos de desarrollo nacional en la minería, los servicios globales, la industria alimentaria la acuicultura y el turismo de intereses especiales. A estos polos habría que sumar aquellos sectores priorizados por las diferentes estrategias de desarrollo regional. Si esta es la línea a seguir, tenemos que ver entonces como este sandwich salimos a venderlo a los chilenos y al resto del mundo.
*Juan Carlos Scapini S.
Director Ingeniería Comercial
Universidad Central
