Buenos Aires.- Consignas clamando por detener las acciones de quienes califican “gorilas de la (Sociedad) Rural” primaron hoy en la asamblea nacional de los movimientos sociales que se oponen a las protestas de cuatro grandes entidades agrarias. La semana de tensiones entre la jerarquía agropecuaria y el gobierno culmina así con el debate multisectorial abierto y público de estas organizaciones en un viejo hotel capitalino, convocadas por Luis D´Elía, presidente de la Federación Tierra y Vivienda (FTV). Tras encendidos discursos en defensa de los pequeños productores agrícolas y contra lo que denominan oligarquía del campo y lock out de la patronal, los participantes aprobaron realizar desde el martes un plan nacional de discusión y esclarecimiento de la situación.
D´Elía propuso llevar el debate a todos los puntos de las rutas del país donde realizan sus manifestaciones las cuatro entidades, que signó como sectores de la abundancia sin otra bandera que la de sus ganancias y enemigos de las políticas impositivas del gobierno.
Durante el llamado debate multisectorial se resaltó el derecho inalienable del estado argentino de, mediante las llamadas retenciones móviles, tomar parte de las pingües ganancias de esos poderosos sectores para llevar adelante un nuevo proyecto de país con equidad.
Participaron delegados de movimientos de campesinos pobres de varias provincias, así como de agrupaciones de pequeños productores.
Mientras tanto las cuatro entidades- Sociedad Rural (SRA), Federación Agraria (FAA), Confederaciones Rurales Agrarias (CRA)y Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO)- entraron hoy el décimo día de acciones de paro reanudadas tras romper las pláticas con el gobierno.
En marzo estuvieron tres semanas bloqueando las carreteras del país, lo cual provocó desabastecimiento de los mercados de alimentos que dispararon los precios y causaron pánico en la población.
La presidenta Cristina Fernández llamó el miércoles último a un diálogo nacional, que fue desoído por los agraristas, quienes propusieron volver a la mesa de diálogo, pero sin suspender sus acciones callejeras.
El gobierno rechaza cualquier negociación bajo presiones y apuesta al desgaste que, al parecer, sufre la cúpula rural.
En efecto, gobernadores que apoyaron la acción agrarista, como Hermes Binner y Jorge Schiaretti, de las poderosas provincias agrarias de Santa Fe y Córdoba, pidieron el fin de la medida de presión.
A ellos se sumaron titulares de las asociaciones de bancos, la industria, el comercio y jerarcas de la Iglesia Católica.
