google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

Creciente tragedia revela el abatido Myanmar

Yangón.- La llegada hoy a Myanmar del coordinador de la ayuda de emergencia de la ONU, John Holmes, genera expectativas sobre los posibles resultados de su gestión para dinamizar la atención a las víctimas del ciclón Nargis. Naciones Unidas estima en dos millones y medio los damnificados del huracán que vagan sin alimentos ni techo por las extensas zonas del desastre en un país muy pobre, pese a los importantes recursos naturales de que dispone. Los fallecidos parecen sobrepasar los 130 mil, señalan expertos extranjeros sobre el terreno al sumar las desapariciones, 55 mil oficialmente, a las 78 mil víctimas fatales ya contabilizadas por las autoridades.

Paradojas de la vida, apuntaba un activista humanitario llegado de un vecino país, impresiona la miseria en una nación que tiene no pocos recursos.

Estos son, entre otros, una reserva de gas calculada en tres billones de metros cúbicos, de petróleo de más de tres mil millones de barriles, varios otros minerales y ricas minas de piedras preciosas como el rubí.

Para no pocos analistas, la preocupación mostrada por algunas potencias del llamado Occidente en los últimos años tiene la mira precisamente en esas fuentes de riqueza, y nada tiene que ver con las penurias de los habitantes de Myanmar, otrora Birmania.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha insistido en su preocupación por la grave situación y la suerte que pueden correr millones de personas en este país surasiático.

Su comisionado para estas emergencias, Holmes, lleva una carta de Ban para las autoridades militares a fin de ampliar y acelerar la ayuda a los desamparados.

Ellos están expuestos ahora a otra posible catástrofe, la de amenazantes epidemias derivadas de la contaminación de las aguas, el hambre y la ausencia de sanidad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el cólera es endémico en la región y está llamado a empeorar tras el ciclón.

Le siguen la shiguellosis, malaria, dengue, encefalitis, leptospirosis, meningitis, infecciones de la piel y del tracto respiratorio.