No. El tema no va ni del nalguerío de la Bolocco, ni del tetamen de Pampita. Sino de tu preocupación de especulador primerizo, de apostador aficionado, de negociador impúber, de virginal traficante de divisas un pelín al peo, al peo las divisas digo, verbigracia el dollar, o dólar, que ya es según tu hablas de riteil o de comercio bolichero, de reitin o de audiencia, de espónsor o de patrocinador, de comoditis o de materias primas, enfin según tu parlancia vaya en plan vacuar la carpeta o limpiar la alfombra, que a eso hemos llegado en mi patria chilena que, como decía Angel Parra, “no soporta cadenas” (¡sóplame este ojo!).
De ahí el título de esta parida, que no pudiese llamar bullshit talking, si me apuras un poco preferiría el caribeño “hablar mielda”, en fin, que nunca he ocultado que bautizar mis textos con el rudo término “paridas” resultó del natural cabreo, enfado o malhumor que me produce la observación cotidiana de la realidad que prevalece en la copia feliz del Edén, incluyendo desde luego una cierta delicuescencia del idioma que tan preciosamente cultivaran Mistral y Neruda.
De modo que quería contarte que a mi modesto parecer la compra de dólares por parte del Banco Central no debiese modificar sustancialmente ni los destinos de la humanidad ni la tasa de cambio, si fuese el caso se sabría, se hubiese sabido ipsofactamente altiro visto que según Quevedo “Todas las cosas que tocan a crecer o bajar o mudar la moneda se han de tratar con tal secreto que se sepan y se ejecuten juntamente, porque si se trasluce algo de lo que se trata, más daño hace el recelo de lo que se previene que las propias ordenes practicadas”.
Objetarás que la literatura y los literatos de esto entienden tanto como Andrés Velasco o José de Gregorio y debo reconocer que llevas razón. No por nada Edward Prescott, premio Nóbel de economía, sostiene que “Las tasas de cambio son un gran rompecabezas que en verdad nadie entiende. Las tasas parecen variar mucho, principalmente para corregir las diferencias entre las tasas de inflación de diferentes países. Yo no tengo respuestas, no entiendo esto y creo que ningún economista lo entiende”.
Sin embargo, hay quién sostiene que las razones de la pronunciada baja del dólar siguen ahí, a pesar de todo. Que la tasa de cambio haya mejorado un poco está lejos de significar que la situación cambió sustancialmente, o que sea sostenible en el corto y mediano plazo. Si uno va y mira (eso, eso, ¡ve y mira!) las principales razones que provocaron la caída del dólar a partir del año 2002, percibe que nada ha cambiado.
Los EEUU siguen adorando el crédito barato, no como tú, pobre utilizador de tarjetitas de crédito a más de un 4% de usureros intereses mensuales, mientras ellos están pagando en torno al 2% anual, ya ves la diferencia, cuando veas a tu Ejecutivo de Cuentas megagaláctico ve y dile que dije yo que se aloje sus tarjetitas de crédito precisamente ahí donde estás pensando.
Enfin, que la tasa de la FED acaba de bajar a un 2% anual, situándose un 2% por debajo de la tasa de inflación que caracolea alegremente, ella, en torno al 4%, y cualquiera me explica el interés que hay en comprar una divisa que ofrece, espléndida y generosamente, un rendimiento real negativo, somos capitalistas o no somos capitalistas, ¡no te jode!, estamos aquí para ganar plata, el chollo ese de la rentabilidad de mis dos, ya tu sabes.
Y para tapar sus déficits los EEUU siguen necesitando muchos compradores de los dólares que, como dice TIME Magazine, la FED fabrica “at will”, o sea como le sale de la punta del nabo.
Según los diferentes tratadistas los déficits del imperio reclaman entre dos y tres mil millones de dólares diarios, o sea casi un billón al año. Si no sabías porqué la imprenta de la FED conoce problemas de suministro de tinta verde, ahora lo sabes.
De modo que el dólar se va de espaldas cada vez que los extranjeros muestran poco entusiasmo en sostener la borrachera consumista y crediticia estadounidense.
Como decía the other one no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague.
Y te digan lo que te digan, las aniñadas del Central no pasan de ser eso. De nada. Cuando se te ofrezca.
Escribe Luis CASADO – 08/05/2008
De modo que quería contarte que a mi modesto parecer la compra de dólares por parte del Banco Central no debiese modificar sustancialmente ni los destinos de la humanidad ni la tasa de cambio, si fuese el caso se sabría, se hubiese sabido ipsofactamente altiro visto que según Quevedo “Todas las cosas que tocan a crecer o bajar o mudar la moneda se han de tratar con tal secreto que se sepan y se ejecuten juntamente, porque si se trasluce algo de lo que se trata, más daño hace el recelo de lo que se previene que las propias ordenes practicadas”.
Objetarás que la literatura y los literatos de esto entienden tanto como Andrés Velasco o José de Gregorio y debo reconocer que llevas razón. No por nada Edward Prescott, premio Nóbel de economía, sostiene que “Las tasas de cambio son un gran rompecabezas que en verdad nadie entiende. Las tasas parecen variar mucho, principalmente para corregir las diferencias entre las tasas de inflación de diferentes países. Yo no tengo respuestas, no entiendo esto y creo que ningún economista lo entiende”.
Sin embargo, hay quién sostiene que las razones de la pronunciada baja del dólar siguen ahí, a pesar de todo. Que la tasa de cambio haya mejorado un poco está lejos de significar que la situación cambió sustancialmente, o que sea sostenible en el corto y mediano plazo. Si uno va y mira (eso, eso, ¡ve y mira!) las principales razones que provocaron la caída del dólar a partir del año 2002, percibe que nada ha cambiado.
Los EEUU siguen adorando el crédito barato, no como tú, pobre utilizador de tarjetitas de crédito a más de un 4% de usureros intereses mensuales, mientras ellos están pagando en torno al 2% anual, ya ves la diferencia, cuando veas a tu Ejecutivo de Cuentas megagaláctico ve y dile que dije yo que se aloje sus tarjetitas de crédito precisamente ahí donde estás pensando.
Enfin, que la tasa de la FED acaba de bajar a un 2% anual, situándose un 2% por debajo de la tasa de inflación que caracolea alegremente, ella, en torno al 4%, y cualquiera me explica el interés que hay en comprar una divisa que ofrece, espléndida y generosamente, un rendimiento real negativo, somos capitalistas o no somos capitalistas, ¡no te jode!, estamos aquí para ganar plata, el chollo ese de la rentabilidad de mis dos, ya tu sabes.
Y para tapar sus déficits los EEUU siguen necesitando muchos compradores de los dólares que, como dice TIME Magazine, la FED fabrica “at will”, o sea como le sale de la punta del nabo.
Según los diferentes tratadistas los déficits del imperio reclaman entre dos y tres mil millones de dólares diarios, o sea casi un billón al año. Si no sabías porqué la imprenta de la FED conoce problemas de suministro de tinta verde, ahora lo sabes.
De modo que el dólar se va de espaldas cada vez que los extranjeros muestran poco entusiasmo en sostener la borrachera consumista y crediticia estadounidense.
Como decía the other one no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague.
Y te digan lo que te digan, las aniñadas del Central no pasan de ser eso. De nada. Cuando se te ofrezca.
Escribe Luis CASADO – 08/05/2008
