Los precios récord del maíz estadounidense están en un camino alcista, que podría elevar las tensiones por la alta inflación global de los alimentos y proporcionar más argumentos a los críticos del uso de granos para elaborar etanol, que se usa como combustible alternativo, informó la agencia Reuters. Los altos precios de los alimentos han provocado protestas en varios países africanos, así como en Indonesia y las Filipinas. La situación de los alimentos derribó al gobierno de Haití la semana pasada.
El ritmo de siembra y de la cosecha de maíz en Estados Unidos ha tenido un inicio lento debido a las lluvias y a los campos empapados, y los agricultores han reducido el número de hectáreas que serán plantadas con maíz esta primavera, ya que utilizan más tierra para la soya, que se cotiza alto.
También el dólar está débil, lo que ha apuntalado las exportaciones estadounidenses, y un paro agrario de tres semanas en Argentina ha manchado su reputación como abastecedor confiable.
En la Junta de Comercio de Chicago, los futuros de trigo del contrato al contado, en mayo, operaban el jueves a alrededor de 6.08 dólares el bushel (27.2 kilogramos), con un alza de más de 50 por ciento con respecto al precio de un año atrás. “Será mucho más fácil subir al nivel de 7 a 8 dólares (el bushel) que volver al nivel de 4 o 5 dólares”, dijo Bill Nelson, analista de granos de Wachovia Securities.
“Sería un milagro que empecemos a revertir la dirección y que el dólar comenzara a escalar, entonces sería tal vez un poco más fácil hablar de los niveles más bajos. En nuestros planes de negociación somos alcistas para el maíz”, agregó. Precios del maíz más elevados podrían afectar las ganancias de los productores de aves de corral y ganado, y encarecer los precios de la carne.
Se proyecta que los productores estadounidenses plantarán este año unos 3.5 millones de hectáreas menos de maíz que en 2007, cuando los precios crecientes provocaron que se plante la mayor superficie de maíz en más de 60 años, de 46 millones de hectáreas.
