Bajo este panorama la pregunta del millón sería: ¿estarán dispuestos a tranzar con la derecha los disidentes de la Concertación?, de ser así, esto se llamaría en buen chileno “darse vuelta la chaqueta”, y en otras palabras más chilenas aun, “una gran mariconada al pueblo que los eligió para el Congreso”. Ya sé que algunos me dirán “frío frío como el agua del río”, pero los últimos acontecimientos que han ocurrido en que algunos personajes de la derecha han optado por cerrar filas con el gobierno socialista de Bachelet, Lavín – Longueira me han dado la razón. No me cabe la menor duda de que esto podría llegar a suceder.
En política y en los negocios sabemos perfectamente que impera el lema ” el fin justifica los medios”, y creo que para la derecha chilena, cualquier medio es bienvenido y asegurarse de este modo la continuidad tan codiciada en los puestos de poder. El problema es que cuando están en campañas electorales todos prometen y prometen, pero cuando llegan al poder, estos liza y llanamente se olvidan de las promesas realizadas al pueblo elector, es decir, la misma meca y atornillados de siempre.
Cuando será el día en que Chile tenga en las filas de la clase política, a gente que realmente se la juegue por los derechos del pueblo, gente comprometida y que trabajen en beneficio de todos los chilenos ? Alguien que diga y haga lo que promete en su campaña electoral es muy difícil de encontrar hoy en día, particularmente cuando los negocios están por sobre la honra y la dignidad de las personas. A mi entender creo que la única posibilidad de depurar la casta política chilena actual, es cambiando y borrando para siempre de la historia de Chile, la Constitución política de los 80, la cual tuvo como su principal redactor y creador, al genocida y ladrón mas grande que se haya conocido en Chile, Augusto Pinochet, el cual, se fue a la tumba sin nunca llegar a ser juzgado o sentenciado por la justicia chilena.
