Sin embargo, hemos estimado escribir una pequeña respuesta al mismo con respecto al menos un par de cosas que se plantean en el artículo, tanto lo relacionado con las causas como con la salida que se plantea, haciendo un esfuerzo por retomar elementos extraídos del arsenal marxista y poder aplicarlos al escrito de este renombrado economista.
1.- LA CAUSA DE
LAS DESIGUALDADES: Comencemos, de antemano, a pesar de que Cademártori lo tiene más claro que nosotros, aclarando que la “causa de las desigualdades en Chile” (y en el mundo, por cierto), no es la extrema riqueza, ni viceversa, ya que parece una tautología, sino la existencia misma del sistema capitalista, el cual, como lo sabe todo el mundo, tiene su basamento en la explotación de los trabajadores a manos de la burguesía y que es de donde ella obtiene sus riquezas y que es con el trabajo ajeno, no retribuido, como la acrecientan, como ya veremos.Es, repetimos, de la existencia del capitalismo desde donde proceden las desigualdades y que es desde donde surge también la extrema riqueza o, en otras palabras, en la existencia del capitalismo en su fase imperialista donde están las causas que se mencionan, en realidad como consecuencias, y no es al revés. Esto, si somos materialistas; es decir, tomamos una base material para después ver de qué manera se refleja en la superestructura o, partimos de las causas (el capitalismo) y no de las consecuencias (la extrema riqueza, las desigualdades). Recordamos aquí una vieja ley materialista: “no es la existencia la que determina el ser, sino el ser social el que determina la existencia”.
En segundo lugar, como ya lo hemos escrito en muchas ocasiones, hay que tomar en cuenta lo dicho por Marx, en su «Crítica al Programa de Gotha» (Marx- Engels, Obras Escogidas en dos tomos, pág. 17) en el sentido de que «es equivocado, en general, tomar como esencial la llamada distribución y hacer hincapié en ella, como si fuera lo más importante. La distribución de los medios de consumo es, en todo momento, un corolario de la distribución de las propias condiciones de producción. Y ésta es una característica del modo mismo de producción. Por ejemplo, el modo capitalista de producción descansa en el hecho de que las condiciones materiales de producción les son adjudicadas a los que no trabajan bajo la forma de propiedad del capital y propiedad del suelo, mientras la masa sólo es propietaria de la condición personal de producción, la fuerza de trabajo. Distribuidos de este modo los elementos de producción, la actual distribución de los medios de consumo es una consecuencia natural. Si las condiciones materiales de producción fuesen propiedad colectiva de los propios obreros, esto determinaría, por sí solo, una distribución de los medios de consumo distinta a la actual? (obra citada).
Está bien tomar, por lo tanto, los índices de Gini para medir la desigualdad, pero no es con más intervención gubernamental como vamos a terminar (si es esto lo que queremos) con la desigualdad, sino sólo atenuar la misma. Pero esta pega hay que dejársela a los “reformadores” sociales (atenuar las consecuencias del capitalismo, como la desigualdad, la extrema riqueza, etc.), aunque los revolucionarios, como muy bien decía Lenin, no negamos las reformas. El problema es que los reformistas niegan la revolución. He ahí una pequeña diferencia.
Por otra parte, pregunta Marx: «¿Cuál es la ley general que rige el alza y la baja del salario y de la ganancia, en sus relaciones mutuas?. Se hallan en razón inversa. La parte del capital, la ganancia, aumentan en la misma proporción en que disminuye la parte del trabajo, el salario, y viceversa. La ganancia aumenta en la medida en que disminuye el salario y disminuye en la medida en que éste aumenta» (ob. Citada, pág. 54).
2.- LA SALIDA
(parte 1): Nada dice nuestro autor sobre las responsabilidades de quienes tendrían mucho que decir y hacer sobre lo que viene ocurriendo en Chile (quizás por que no sabrá que decir al respecto, no le conviene decir nada o bien, la otra posibilidad, no existen), en realidad históricamente, no sólo con Pinochet o la Concertación, hoy con la “bandida” (parafraseando a la Thatcher, en Inglaterra) Bachelet a la cabeza. Nos referimos al nefasto rol de la CUT (en particular Arturo Martínez, agente del Gobierno, de militancia “sociolista”, es decir, PS) y a la dirección del Partido Comunista. A no ser que la dirección de la CUT y la dirección del PC no lo tengan claro, lo desconozcan, que esta es, en gran parte, la verdadera realidad que se vive en Chile, no la realidad de los señores alcaldes, los señores intendentes, los señores diputados, los señores senadores, los señores ministros, los señores presidentes (y ex) de la república y, por cierto, los grandes empresarios (una ultra minoría) que se mencionan muy bien en el análisis de Cademártori. Sin embargo, Cademártori y su partido sí tienen política para esto, como veremos y es adonde apunta nuestra crítica.En el fondo, según su análisis más “estratégico”, se tiende a revivir, “actualizada”, es decir, con las consabidas “reflexiones” que han efectuado producto de que ya no existen sus tutores políticos (la burocracia estalinista de la Ex – URSS), la concepción etapista de la revolución, aunque hoy día en medio de la fase imperialista del capitalismo y, en ese sentido, el modelo neoliberal pasaría a ser la fuente de todos los males, por lo que hay que cambiarlo (para ellos, reformarlo).
Pero en realidad, creemos que no se trata de tal o cual modelo económico (uno se puede vestir de frac, de corbata, es decir, formal o informal según la ocasión y siempre será uno mismo, independientemente de la ropa que use): economía mixta, más o menos keynesiana (con más o menos “injerencia” del Estado en la economía), más o menos neoliberal (con poca o nada de injerencia del Estado en la economía), pero es el sistema capitalista el que puede cambiar de traje (modelo), dependiendo de la etapa y situación, vistiéndose, ora de frac, ora de zapatillas; o sea, adoptará uno u otro “modelo” (que no es lo mismo que sistema), el que estará en directa relación con las necesidades concretas que tienen la burguesía y el imperialismo de continuar con su sistema de dominación, en primer lugar y, en segundo, resolver los problemas de la caída de la tasa de ganancia .
Veamos esto con un poco más de detenimiento, ya que no es fácil de asimilar de buenas a primeras. Como la evolución del capitalismo va en el sentido de la mecanización y por tanto del aumento del capital constante sobre el variable, o sea en el aumento de la composición orgánica, llegamos a la conclusión de que la tasa de ganancia tiende a disminuir constantemente. Esta es la base de la denominada ley de tendencia descendente de la tasa de ganancia, como lo demostró magistralmente Carlos Marx en “El Capital”, tomo tres. Por cierto, esto lo consiguen también vía la modificación de la correlación de fuerzas entre las clases. En otras palabras, al modificar la correlación de fuerzas entre las clases – lo que se expresa en un determinado tipo de Gobierno o de Régimen -, utilizará uno u otro modelo económico para poder extraer más plusvalía a los trabajadores, que es de donde, finalmente, obtienen sus riquezas, sus propiedades. Veamos esto con un cierto grado de detalle, puesto que es central en quiénes nos reivindicamos del marxismo:
“La renta del suelo, el interés y el beneficio industrial no son más que otros tantos nombres distintos para designar las distintas partes de la plusvalía, de la mercancía o del trabajo no retribuido materializado en ella. No nacen de la tierra como tal o del capital en cuanto tal, sino que la tierra y el capital permiten a sus propietarios reclamar las partes respectivas que les corresponden en la plusvalía estrujada al obrero por el capitalista industrial. Para el obrero mismo, tiene una importancia secundaria el hecho de que aquella plusvalía que es el fruto de su plustrabajo o trabajo no retribuido se la embolse íntegramente el capitalista industrial o que éste tenga que ceder a otros algunas partes de ella bajo el nombre de renta o interés” [Salario Precio Ganancia, en Escritos Económicos Menores, pp. 497-498]. La cuota de plusvalía o tasa de plusvalía -señala Marx- “es la expresión exacta del grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, o del obrero por el capitalista [El Capital, vol. I, p. 262]. Refleja la relación entre la cantidad de plusvalía producida (o las horas que el obrero trabaja para el capitalista, su trabajo excedente) y el capital variable invertido por el capitalista (las horas que el obrero trabaja para sí, su trabajo necesario). La cuota de plusvalía (p’) es, pues, la relación existente en plusvalía (p) y capital variable (v)p’ = p/v = plusvalía/valor de la fuerza de trabajo = trabajo excedente/trabajo necesario En cambio la cuota de ganancia (g’) no denota el grado de explotación, sino los beneficios que obtiene el empresario por el incremento de valor obtenido en el proceso productivo, en relación con el capital adelantado para el pago de medios de producción y fuerza de trabajo; en otras palabras, es la relación entre plusvalía obtenida y capital total invertido (constante+variable) g’ = p/(c+v)
La cuota de ganancia depende de muchos elementos: cantidad de capital variable respecto al constante (lo que Marx denomina, como señalaremos más adelante, composición orgánica del capital), rotación del capital (tiempo que necesita para completar un ciclo productivo) y también cuota de plusvalía; es evidente que cuanto más elevadas sean la cuota y masa de plusvalía producidas (cuanto mayor sea la explotación), más alta tiende a ser la cuota de beneficio. Por otra parte, el capital no es una cosa, sino un conjunto de relaciones sociales, y la producción capitalista es sobre todo producción de plusvalía.
Reescribimos esto pues nunca se menciona en la literatura económica burguesa, nunca se menciona en los artículos periodísticos de los diarios burgueses y, lo que pareciera peor, tampoco lo menciona nuestro economista, experto en estas cosas. El propio Lenin, explicando qué era el marxismo, decía que “El capitalista compra fuerza de trabajo para explotarla. Esa explotación es la fuente de la desigualdad.”
Finalmente, veamos como lo plantea esto Ernest Mandel, en su libro “INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA ECONÓMICA MARXISTA”:
3.- LA SALIDA
(parte 2): Dejemos hasta aquí estas citas y sigamos con el PC. La idea es mostrar que su política, su estrategia general no es la transformación revolucionaria de la sociedad, es decir, el terminar con la explotación del hombre por el hombre, sino ir, poco a poco, ultragradualmente (ver crítica al artículo de Germán Riesco, también economista del PC, que hicimos sobre la previsión: “El Negocio de la Reforma provisional”, en la página Web de la LIT – CI: www.litci.org), en un período de tiempo indefinido, en algún momento del tiempo (¿quizás en el siglo 80.500?) y de la lucha de clases (por eso hacíamos la alusión a la concepción etapista de la revolución, donde la clase obrera debe jugar un rol de apoyo, de sostén de la burguesía para que ésta lleve adelante las tareas democrático burguesas, etc., al estilo de Jaurés y otros, según analiza Trotski en “La Revolución Permanente”. En realidad, como muy bien lo dice un compañero, en todas estas cuestiones jugó un papel importante la polémica contra el estalinismo, de manera particular el debate contra sus engendros teóricos como “la Revolución por Etapas” y el “Socialismo en un solo país”. Concepciones y “teorías” que políticamente eran siniestras y contrarrevolucionarias.) una vez que las condiciones “estén maduras” para la revolución (lo otro es ser “ultraizquierdista”), entonces allí sí que se podría pasar a la otra etapa de la revolución, la socialista, puesto que el capitalismo todavía no habría – como argumentaron muchos socialdemócratas y reformistas en su tiempo -, alcanzado a desarrollar las fuerzas productivas y que, por lo tanto, utilizando a Marx, o más bien agarrándose de él (“ninguna sociedad desaparece antes de haber realizado y agotado la totalidad de sus capacidades productivas” – “Prefacio a la Crítica de la Economía Política” -), argumentaban que no era posible la revolución socialista.En definitiva, para Chile, y el día de hoy, las reformas planteadas por la dirección del PC se enmarcan en los planteamientos de Cademártori, y sobre el cual extraemos algunas citas, es decir, después de desnudar lo que ocurre con el capitalismo en Chile, claro que con el modelo neoliberal (cómo si fuera éste el causante de todo y no el sistema capitalista que se ha vestido “para la ocasión”, gracias a Pinochet y a la Concertación), a lo único que aspira Don José, es a reformar el modelo (es decir, no plantea, ni él ni su partido, una revolución para lograr el cambio de modelo – ¡menos del cambio del sistema! – en ninguna parte, como se verá, plantean la Asamblea Constituyente, por ejemplo) pero se atreve a plantear algunas políticas que favorecerían a los trabajadores, haciendo hincapié en un rol más importante del Estado, con políticas redistributivas, impositivas, etc., de la época casi del Manifiesto Comunista, con la diferencia, como dice Marx:
“.. que, al principio, esto sólo podrá llevarse a cabo mediante una acción despótica sobre la propiedad y el régimen burgués de producción (¿se estará refiriendo a la dictadura del proletariado este viejo Marx?, ¡qué extremista!, ¡es un ultraizquierdista!, más aún, ¡debe ser trotskista!, ¡y en tiempos decimonónicos!), por medio de medidas que, aunque de momento parezcan económicamente insuficientes e insostenibles, en el transcurso del movimiento serán un gran resorte propulsor y de las que no puede prescindirse como medio para transformar todo el régimen de producción vigente”.Veamos algunas medidas que se proponen allí (en 1848!!!), y las que propone nuestro “comunista”(en el 2008!!!, en plena época imperialista!!!)
MARX – ENGELS: 1.a Expropiación de la propiedad inmueble y aplicación de la renta del suelo a los gastos públicos.2.a Fuerte impuesto progresivo.
3.a Abolición del derecho de herencia.
4.a Confiscación de la fortuna de los emigrados y rebeldes.
5.a Centralización del crédito en el Estado por medio de un Banco nacional con capital del Estado y régimen de monopolio.
6.a Nacionalización de los transportes.
7.a Multiplicación de las fábricas nacionales y de los medios de producción, roturación y mejora de terrenos con arreglo a un plan colectivo.
8.a Proclamación del deber general de trabajar; creación de ejércitos industriales, principalmente en el campo.
9.a Articulación de las explotaciones agrícolas e industriales; tendencia a ir borrando gradualmente las diferencias entre el campo y la ciudad.
10.a Educación pública y gratuita de todos los niños. Prohibición del trabajo infantil en las fábricas bajo su forma actual. Régimen combinado de la educación con la producción material, etc. CADEMÁRTORI: “Los instrumentos y las políticas públicas para una verdadera redistribución, existen, son conocidos y han dado resultados positivos en diversos países y épocas. Entre otras medidas debe estar el cambio en la legislación laboral a favor de los trabajadores (¿QUIÉN HARÁ ESTO?, ¿LA CONCERTACIÓN?, ¿LOS MILITANTES DEL PC CUANDO LLEGUEN AL PARLAMENTO?, ¿CÓMO SE HARÁ?, ¿CON MÁS DEMOCRACIA?), el mejoramiento sustancial del acceso a la salud y a la educación de calidad, y el apoyo a las mipymes. Uno de los instrumentos probados es el sistema tributario. El actual necesita una profunda revisión. Debe disminuir drásticamente el gravoso 19% del IVA a los alimentos básicos, medicamentos, libros y otros bienes indispensables, lo que debe acompañarse con rebajas obligatorias a los precios al consumidor. A la vez, hay que establecer un fuerte IVA a los consumos suntuarios o a las actividades dedicadas a satisfacer a las elites acomodadas. El impuesto a la renta de los capitales debe elevarse y hacerse progresiva para los grandes capitales, los monopolios, las actividades financieras y especulativas y reducirse para las pequeñas empresas y actividades productivas individuales y asociadas. Se debe reducir la proliferación de exenciones tributarias, fuente de privilegios. Hay que terminar con el secreto bancario para fines de control e investigación de ilícitos. Las declaraciones de rentas para efectos tributarios deben ser transparentes para combatir la evasión. Es necesario reponer el impuesto a la extrema riqueza, similar al establecido durante el gobierno de Frei Montalva, el que podría tener un piso de 600 millones de pesos, con una tasa progresiva y sobre la base de evaluación comercial de los bienes. Esto afectaría sólo al 2,5 % de los hogares. (100.000 sobre 4 millones) La tributación a la gran minería privada debe cambiar para que el país recupere lo que le corresponde por ser el dueño soberano de los yacimientos y por tanto de los altos precios de nuestras minerales. La reforma tributaria debe avanzar a fondo hacia la equidad y a la vez aportar recursos considerables para fortalecer el papel del estado democrático (¿HAY ESTADOS DEMOCRÁTICOS????, LOS HAY A SECAS?????, SIN APELLIDO????, O SON ESTADOS DEMOCRÁTICOS BURGUESES?????, ES DECIR, TIENEN UN SELLO DE CLASE????, ¡¡¡CLARO QUE SÍ!!!). Debe incrementarse su rol en la economía. Al mismo tiempo se requerirá una nueva y mayor regulación de los mercados, una limitación del poder de las mega empresas, un control de los monopolios (NO EXPROPIACIÓN!!!!), un nuevo tipo de crecimiento más sólido y sustentable que tienda a la supresión del desempleo masivo y reduzca nuestra dependencia ante las turbulencias de la globalización. La institucionalidad actual, debe modificarse (SISTEMA BINOMINAL!!!!!!) para hacer más equilibrada (MAS EQUILIBRADA!!!) la relación entre patrones y asalariados, entre grandes y pequeñas empresas, entre consumidores y los grandes intermediarios.” 4.- UNA VEZ MÁS, SOBRE EL REFORMISMO: En nuestra prensa, en artículos anteriores, ya hemos dicho que, aunque todavía le quedan rasgos estalinistas, ha profundizado su carácter reformista enmarcando su política en una más vergonzosa todavía colaboración de clases.
Para ejemplificar lo del carácter reformista de la dirección del PC, veamos lo que planteaba Lenin al respecto en «Marxismo y Reformismo» (marxists internet archive, febrero de 2000): «A diferencia de los anarquistas, los marxistas admiten la lucha por las reformas, es decir, por mejoras de la situación de los trabajadores que no lesionan el poder, dejándolo como estaba, en manos de la clase dominante. Pero, a la vez, los marxistas combaten con la mayor energía a los reformistas, los cuales circunscriben directa o indirectamente los anhelos y la actividad de la clase obrera a las reformas. El reformismo es una manera que la burguesía tiene de engañar a los obreros, que seguirán siendo esclavos asalariados, pese a algunas mejoras aisladas, mientras subsista el dominio del capital. (El fin al binominalismo, por ejemplo, o las “mejoras” que nos propone Cademártori) Cuando la burguesía liberal concede reformas con una mano, siempre las retira con la otra, las reduce a la nada o las utiliza para subyugar a los obreros, para dividirlos en grupos, para eternizar la esclavitud asalariada de los trabajadores. Por eso el reformismo, incluso cuando es totalmente sincero, se transforma de hecho en un instrumento de la burguesía para corromper a los obreros y reducirlos a la impotencia. La experiencia de todos los países muestra que los obreros han salido burlados siempre que se han confiado a los reformistas.» …. «Cuanto mayor es la influencia de los reformistas en los obreros, tanto menos fuerza tienen éstos, tanto más dependen de la burguesía y tanto más fácil le es a esta última anular con diversas artimañas el efecto de las reformas».
Sigamos con Lenin (El Estado y la Revolución”):
“Hay que advertir, además, que Engels, con la mayor precisión, llama al sufragio universal arma de dominación de la burguesía. El sufragio universal, dice Engels, sacando evidentemente las enseñanzas de la larga experiencia de la socialdemocracia alemana, es “el índice que sirve para medir la madurez de la clase obrera. No puede ser más ni será nunca más, en el Estado actual“. Los demócratas pequeñoburgueses, por el estilo de nuestros socialrevolucionarios y mencheviques (las direcciones del PS y del PC, decimos nosotros), y sus hermanos carnales, todos los socialchovinistas y oportunistas de la Europa occidental, esperan, en efecto, “más” del sufragio universal. Comparten ellos mismos e inculcan al pueblo la falsa idea de que el sufragio universal es, “en el Estado actual”, un medio capaz de expresar realmente la voluntad de la mayoría de los trabajadores y de garantizar su efectividad práctica.” (No en vano le pusieron tanto empeño en llegar a las elecciones el año 1976, en los tiempos de la Unidad Popular, y así les fue pero, por desgracia, nos arrastraron a todos con esa “política”, y llegamos no al año 1976, sino .. a PINOCHET)“Nosotros somos partidarios de la república democrática, como la mejor forma de Estado para el proletariado bajo el capitalismo, pero no tenemos ningún derecho a olvidar que la esclavitud asalariada es el destino reservado al pueblo, incluso bajo la república burguesa más democrática.” DE NUEVO EL PROBLEMA DE LA SALIDA: Hay que tomar en cuenta que estamos diciendo esto hoy día, en el año 2008; es decir, mucho después del año 1973, mucho después que la dirección del PC, la del PS, la del MAPU enviaban a sus militantes a (des)formarse en “escuelas de cuadros”, en Bulgaria (“los búlgaros”), Alemania Oriental, Cuba, etc., muchos de los cuales, intentando “reivindicarse” de los “errores” (tal como el no tener una política militar, por ejemplo, como si el marxismo no contemplara esto) de sus direcciones, tales como la derrota del ´73, tomaron las armas y murieron heroicamente (y absurdamente pues nunca la política fue la de hacer la revolución socialista, por orden centralmente de Fidel) en Nicaragua, o salvajemente asesinados en Chile.
Por todo esto nos preguntamos: ¿hasta cuándo los militantes de estas organizaciones dejarán de creer en sus “dirigentes”?, o, ¿ qué tendría que pasar?, ¿más 11 de septiembres?, a no ser que quieran “cambiar el mundo sin tomar el poder”, como lo vienen planteando (esperamos escribir más adelante algo sobre esto) incluso algunos que se reivindican del marxismo revolucionario, tal como lo hace John Holloway, en su libro “Cambiar el mundo sin tomar el poder”, donde descalifica la “vía leninista”. Sin embargo, compartimos plenamente – como concepción política- la tesis de que
no hay destino para una revolución anticapitalista en los marcos nacionales.
Pero, a lo mejor, Cademártori y sus colegas de la dirección del PC también llegaron a esta conclusión, que no es bueno “tomar el poder” para “cambiar el mundo”. No sería malo que lo confesaran pues, como se sabe, “de todo hay en la viña del señor”.
dalarcon22@gmail.com
