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Agosto 18, 2026

La Píldora y el aborto

Estuve viendo el otro día la película canadiense nominada al Oscar, Juno, y me pareció interesante  el argumento. No quiero entrar a clasificar qué tan buena o mala es la película en cuestión, si la no obtención de los premios que esperaban fue justa o no, no soy un experto en la materia, solo quiero tratar de analizar el problema social que presenta desde una perspectivas diferente.

El problema que se toca es con respecto al embarazo de los adolescentes, en este caso una muchacha de 16 años estudiante de una escuela secundaria. La reacción de su padre y la esposa de éste al conocer la noticia fue de sorpresa al saber que la niña era sexualmente activa; no fue de horror ni de deshonor, ni siquiera de vergüenza, pensando en el  “qué dirán”, como habría sido en cualquier país latinoamericano. 

La pregunta siguiente fue qué hacer, pero la protagonista ya había tomado la decisión de abortarse, para lo cual fue a una clínica en la cual fue recibida con menos preguntas que una adolescente en Santiago pidiendo la píldora del día después, algo que no llama la atención debido que aquí el aborto es legal y está entre los beneficios del sistema universal de salud administrada por los gobiernos provinciales y el federal y la persona no paga un centavo por la intervención, todo corre por cuenta del seguro. En el film se ve también una manifestación, una sola persona, protestando contra el aborto a una distancia legal de la clínica, todo regulado por leyes. Al final  la muchacha se arrepiente del aborto y decide tener el bebe y darlo en adopción. La trama en sí me pareció acorde con el comportamiento general de la población respecto al tema del aborto, excluyendo los grupos cerrados de otras nacionalidades donde el punto de vista y enfoque es completamente diferente (por ejemplo la comunidad India, donde los matrimonios se manejan por los padres en casamientos arreglados).

Esa es la problemática de la película, lo que me trajo a la mente la canción de Ubiergo  “Cuando Agosto era 21” donde se trata el problema del aborto con todas sus consecuencias sociales. También vino a mi mente la película México-Estadounidense “Quinceañera”, aunque la temática es diferente, trata del embarazo juvenil. En Chile donde ni siquiera se cuenta con una ley de divorcio que sea realista, legislar para solucionar el problema de los abortos clandestinos es un camino muy largo aun. La iglesia se opondrá siempre y esto es por principio, pero esa es una orden que deben de acatar solo los católicos, en todo caso es bastante discutible su razonamiento.  Pienso en la actitud que tendrían los chilenos ante una orden del Imán musulmán exigiendo que las mujeres se tapen de la cabeza a los pies y vistiendo un velo para ocultar el rostro.  La carcajada seria completa.  Bueno, sin embargo todos los agnósticos y pertenecientes a otras religiones tienen en Chile leyes regulados por una potencia extranjera, como lo es Vaticano y que se deben de obedecer debido a la pacateria de los legisladores que ponen por encima de sus deberes políticos y los intereses de la comunidad que representan sus creencias religiosas. En mi opinión, no es cuestión de estar o no en contra del aborto, el problema es el número de mujeres que mueren a causa de intervenciones hechas por personas sin ninguna preparación. Ante esta realidad hay que analizar si la negativa de la religión ha hecho que esta mortandad disminuya o contribuye a aumentarla, y la respuesta es clara. En Chile, se practican mas de 100 000 abortos ilegales cada año, estos son en su mayoría practicados por mujeres pobres, no tienen ningún tipo de ayuda y encima reciben la condena de la sociedad. Esa es la verdad y hay que ver como resolverla. Creo que la mayoría de las mujeres que lo han practicado y están vivas son creyentes, sin embargo no escuchan las palabras de la iglesia. Los que somos agnósticos debemos de tomar nuestras propias decisiones sin interferencias religiosas, finalmente es un problema que deben de tomar las mujeres ya que es su  cuerpo.

 Por otro lado la derecha trata de sacar partido político oponiéndose a legislar. Ellos son los que siempre lo han practicado en condiciones higiénicas, siempre que lo han necesitado lo han usado, para eso tienen con que pagar, las clínicas clandestinas están presente a lo largo de todo Chile.  El problema esta por el lado de la gran mayoría de las mujeres es que no disponen de los medios económicos para ver uno de los tantos doctores y obstetras que lo practican. En estos momentos  estamos en presencia de un problema relacionado con la Píldora del Día Después, situación  que ha llegado al Tribunal Inquisitorial Chileno, legalmente llamado Tribunal Constitucional.  Este ha  fallado en el caso de la distribución de la píldora en función de sus creencias religiosas, sin un criterio social,  medida que afecta nuevamente a la parte más débil de nuestra sociedad. Los ricos no tienen problemas,  tienen los medios económicos. Ahora pensemos en los que, según la Concertación,  no son pobres y tiene $50 000.00 mensuales para vivir, con el precio del pan cercano a los $1 000.00 no tienen ninguna posibilidad de conseguirlo,  son casi dos millones  de chilenos que recurren al sector publico de salud, esa es la parte de la población afectada, la temporada para los abortos ilegales se acaba de abrir gracias al dictamen, mas muertes de mujeres, mas pobreza, mas niños sin educación y alimentos, mas delincuencia en el futuro.  

El aborto y la píldora del día después están a disposición de lo si tienen los medios económicos. Los partidos políticos de la derecha, no toman en cuenta las opiniones de aquellos que no comulgan con sus ideas, por eso no me extraña el chantaje que hacen con respecto al aborto. Si tu no crees en el sencillamente no lo practiques, pero no pueden obligar a los agnósticos a ir a misa y confesarse,  es  nuestra moral y educación la que va a decidir nuestro comportamiento. En los países del Primer mundo, la mujer que decide recurrir al aborto cuenta con clínicas profesionales y con siquiatras que la ayudaran a seguir adelante, la sociedad no la condena y cada una es dueña de su cuerpo. Esta es una de las barreras que tendrá que superar nuestro país para ser considerado del primer mundo, o como dice la presidenta, jugar en las ligas mayores, sin embargo desde el punto de vista de la economía y la distribución del ingreso está aun lejos, desde el punto de vista de la información periodística y televisiva también, en la lucha en contra de los prejuicios sociales les queda un camino muy grande por recorrer. Se debe de tomar en consideración y aceptar el hecho de que los jóvenes empiezan su actividad sexual mucho mas temprano que en nuestros tiempos (o acaso es posible que ahora hay menos hipocresía),  esto tiene que traer un cambio en las costumbres de la población, pero los cambios sociales son siempre lentos y pasara un tiempo largo antes que estos lleguen.

Finalmente y aunque sea repetitivo es necesario recalcar que en los países desarrollados, el aborto es legal, cualquiera mujer que desee practicarse uno, dependiendo por supuesto del tiempo transcurrido desde la fecundación, tiene todo el apoyo medico y psicológico para hacerlo sin que se sienta culpable o atemorizada por la sociedad con penas del infierno y  encima de cárcel. Las iglesias se oponen a ello, pero la sociedad las apoya y su opinión no pasa más allá de una parte de sus feligreses.  Este es  un derecho que las mujeres han ganado  para decidir que hacer con su cuerpo, para decidir si será madre o no, para continuar o interrumpir un embarazo de acuerdo con las disposiciones legales.

Diego E. Barahona Peña
www.elinconforme.com

debarahona@shaw.ca