Frente a las agresiones verbales, descalificaciones políticas y morales y actitudes beligerantes reñidas con las más mínimas normas de respeto, tolerancia y consideración de la dignidad de las personas, entre dirigentes y candidatos a las próximas elecciones de miembros del Comité Central de nuestro partido, en la última semana, deseamos convocar a todos nuestros camaradas a rectificar estas conductas. Para ello, resulta imprescindible recurrir a los fundamentos de la fraternidad socialista, en calidad de constituyente ético básico de una sana vida partidaria.
El Partido Socialista de Chile ha sido capaz de realizar un complejo y difícil proceso de unidad que le permitió convertirse en uno de los partidos fundamentales del proceso de transición a la democracia y del exitoso proceso de desarrollo económico y social, realizado por los gobiernos del bloque histórico que denominamos Concertación de Partidos por la Democracia. Desde 1989 en adelante, se han sucedido en la dirección del partido, diferentes grupos, sensibilidades y tendencias, sin vulnerarse las normas básicas de respeto y convivencia partidaria y sin recurrir a los medios masivos de comunicación para denostar, descalificar y destruir la imagen pública de los adversarios en la competencia electoral interna. Desgraciadamente, en la actual contienda electoral es precisamente esta historia de luchas limpias la que se encuentra amenazada, lo que resulta intolerable por los riesgos de daño público e interno que se ciernen sobre nuestro partido.
Los partidos políticos son esenciales para la vigencia plena de la democracia y para la búsqueda constante de mayores y mejores niveles de vida, participación y convivencia en paz en una sociedad cada vez más compleja. Nuestro partido es producto de ideales y del compromiso y sacrificio de miles de militantes que, mediante un servicio desinteresado, quieren contribuir a la realización de dichos ideales y a la solución de los problemas que afectan a la sociedad y a grupos importantes de ella. En el pasado reciente, nuestros dirigentes se han subordinado a exigencias morales superiores, y han exhibido conductas coherentes y disciplinadas que se ajustaban a la historia larga del Partido Socialista, en el contexto del bloque histórico de centro-izquierda que integramos y que le ha dado una gran gobernabilidad al país. Esto es lo que se encuentra amenazado cuando surgen los comportamientos reseñados Por añadidura, también queda en entredicho el rol de la presidenta Bachelet y el balance de su gobierno, cuyo sello progresista de protección social, de características universales, representa y expresa los anhelos más profundos de justicia, libertad, solidaridad y democracia del pueblo chileno, especialmente de sus trabajadores y de sus grupos más pobres.
En lo más esencial de nuestras convicciones socialistas y en la historia de sus luchas y de su pensamiento, está el compromiso colectivo e institucional de luchar por la defensa de la dignidad de las personas, atropellada por la dictadura, la explotación, la marginación, los diferentes tipos de dominación y todo lo que se opone a su realización plena y solidaria como personas y grupos sociales. A esta convicción y tradición les exigimos que se ajusten y subordinen porque, de otra forma, ponen en riesgo la unidad básica del partido y afectan el cumplimiento de sus tareas y responsabilidades en la actual coyuntura política.
Esperamos ser oídos por nuestros dirigentes y candidatos, que comprendan que nuestro llamado se funda en nuestra convicción de la vigencia y actualidad de los valores e ideales socialistas, nuestro compromiso con el éxito del gobierno de la Presidenta Bachelet y la urgente necesidad de dignificar la política y rescatar el rol estratégico de los partidos políticos en el desarrollo democrático.
Los partidos políticos son esenciales para la vigencia plena de la democracia y para la búsqueda constante de mayores y mejores niveles de vida, participación y convivencia en paz en una sociedad cada vez más compleja. Nuestro partido es producto de ideales y del compromiso y sacrificio de miles de militantes que, mediante un servicio desinteresado, quieren contribuir a la realización de dichos ideales y a la solución de los problemas que afectan a la sociedad y a grupos importantes de ella. En el pasado reciente, nuestros dirigentes se han subordinado a exigencias morales superiores, y han exhibido conductas coherentes y disciplinadas que se ajustaban a la historia larga del Partido Socialista, en el contexto del bloque histórico de centro-izquierda que integramos y que le ha dado una gran gobernabilidad al país. Esto es lo que se encuentra amenazado cuando surgen los comportamientos reseñados Por añadidura, también queda en entredicho el rol de la presidenta Bachelet y el balance de su gobierno, cuyo sello progresista de protección social, de características universales, representa y expresa los anhelos más profundos de justicia, libertad, solidaridad y democracia del pueblo chileno, especialmente de sus trabajadores y de sus grupos más pobres.
En lo más esencial de nuestras convicciones socialistas y en la historia de sus luchas y de su pensamiento, está el compromiso colectivo e institucional de luchar por la defensa de la dignidad de las personas, atropellada por la dictadura, la explotación, la marginación, los diferentes tipos de dominación y todo lo que se opone a su realización plena y solidaria como personas y grupos sociales. A esta convicción y tradición les exigimos que se ajusten y subordinen porque, de otra forma, ponen en riesgo la unidad básica del partido y afectan el cumplimiento de sus tareas y responsabilidades en la actual coyuntura política.
Esperamos ser oídos por nuestros dirigentes y candidatos, que comprendan que nuestro llamado se funda en nuestra convicción de la vigencia y actualidad de los valores e ideales socialistas, nuestro compromiso con el éxito del gobierno de la Presidenta Bachelet y la urgente necesidad de dignificar la política y rescatar el rol estratégico de los partidos políticos en el desarrollo democrático.
| Campero, Guillermo | Joignant R, Alfredo |
| Feres, María Ester | Landerretche G, Oscar |
| Frigolett C, Hernán | Landerretche M, Oscar |
| Frigolett R, Hernán | Rivera, Eugenio |
| Guardia, Alexis | Román, Enrique |
| Garretón M, Manuel Antonio | Scapini, Juan Carlos |
| Joignant M, Alfredo | Vega, Humberto |
Santiago de Chile, 8 de abril de 2008.
