La propuesta básicamente exige una nueva liberación unilateral por parte de las FARC, -que en enero y febrero pasado liberaron a seis de sus rehenes-, para poder excarcelar a los guerrilleros, a quienes se les otorgará la suspensión condicional de sus penas, a cambio de penas alternativas.
En su decreto número 880, del 27 de marzo de 2008, Bogotá explica los términos legales en que se realizaría la liberación de guerrilleros, a quienes se les aplicará el artículo 61 de la polémica Ley de Justicia y Paz, que otorgó cuestionados beneficios a los paramilitares que supuestamente se desmovilizaron.
Pero, la excarcelación de rebeldes también estará condicionada, a que éstos “se comprometan a no volver a delinquir”, explicó Restrepo en rueda de prensa desde la Casa de Nariño.
La decisión de Colombia, de aceptar a un canje con la previa liberación unilateral de Betancourt responde, según el Comisionado de paz colombiano, a la delicada salud de la política colombiana, en poder de las FARC desde 2002.
Sin embargo, el documento, que según el Gobierno colombiano reduce “al mínimo” las exigencias para permitir la excarcelación de los rebeldes, no hace mención a los llamados inamovibles, especialmente al despeje de los municipios de Pradera y Florida, en el Departamento del Valle del Cauca (suroeste), única condición de las FARC para concretar el intercambio.
Tampoco refiere ningún mecanismo para concretar el canje, una vez que la FARC liberen a Ingrid Betancourt.
“Propuesta Confusa”
Precisamente, tras conocer el planteamiento del Gobierno colombiano, el esposo de Ingrid Betancourt, Juan Carlos Lecompte, dijo este viernes que la propuesta de Uribe “es confusa”.
Lecompte señaló a la prensa que hubiera sido más deseable que el gobierno respondiera a pedido concretos de la guerrilla, como por ejemplo la desmilitarización de 800 km2 en el suroeste del país, para negociar la liberación de rehenes.
“Es una propuesta confusa. Si la hubieran hecho más concreta y agregado respuestas a pedidos concretos de la guerrilla, como el despeje de (los poblados de) Florida y Pradera, por ejemplo, tendríamos mayores esperanzas”, puntualizó Lecompte.
Por su parte, el ex esposo de Betancourt, Fabrice Delloye, se mostró escéptico de la propuesta de Bogotá, al tiempo que mostró su temor de que se trate “de un nuevo golpe de efecto del presidente Álvaro Uribe”.
“El Gobierno de Uribe nos ha jugado tantas malas pasadas que desconfiamos”, advirtió Delloye.
“Tememos que Uribe quiera usar este gesto porque sabe que Ingrid está mal y no quiere cargar con la responsabilidad de su muerte”, aseguró.
Por su parte, al igual que Lecompte, opinó que “la propuesta del Gobierno colombiano tiene muchas cosas confusas que deben ser aclaradas”.
“Nosotros pensamos que la solución sigue pasando por el intercambio humanitario y el Gobierno no ha dicho cuáles son sus condiciones para ese intercambio”, dijo Delloye, padre de los dos hijos de Betancourt.
Afirmó que el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, no aclaró si acepta la desmilitarización de los municipios de Pradera y Florida, que reclaman las FARC para concretar el intercambio, y en qué condiciones.
“Deben decir si quieren que haya una fuerza internacional de interposición y ser más específicos sobre el acuerdo humanitario. De lo contrario, las FARC no van a responder a esta propuesta y se quedará en palabras que se lleva el viento”, afirmó.
Las guerrilla de las FARC ya han llevado a cabo seis liberaciones unilaterales, como la que ahora pide el Gobierno del presidente Álvaro Uribe con Ingrid Betancourt para realizar el canje.
