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Agosto 18, 2026

29 de marzo, Día del Joven Combatiente

Sin más armas que una bandera, sin más armas que su voz, sin más armas que su forma diferente de pensar, solo esto bastó para que fueran asesinados vilmente y cobardemente en 1985 por los organismos represores de Pinochet los hermanos Eduardo y Rafael Vergara Toledo.

Hoy, en plena “democracia” en Chile se continúa asesinando a nuestros jóvenes que luchan por sus derechos. Existen varios y nuevos casos que involucran a organismos represores de la policía chilena, y que comandados desde el Ministerio del Interior chileno, ejercen la fuerza, la brutalidad, los excesos, abusos de poder y la tiranía, hasta llegar finalmente al exterminio humano.

El caso mas reciente de estos abusos policiales y de poder, es la muerte de Matías Catrileo, el cual fue abatido a balazos y por la espalda por un funcionario de Carabineros. Matías se encontraba protestando por los derechos indígenas Mapuches de la recuperación de las tierras ancestrales, las cuales les han sido arrebatadas por latifundistas y empresas transnacionales que con pleno consentimiento del gobierno de turno (concertacionista), se apoderan de grandes territorios para edificar grandes centrales hidroeléctricas y plantas de celulosas, las cuales están causando, aparte de las muertes humanas, grandes desastres ecológicos y ambientales irreversibles. Lo triste de esto, es que los gobiernos de la concertación los cuales han gobernado el país desde que termino la dictadura militar, se han puesto vendas en los ojos y han permitido que estos hechos ocurran, dando mas importancia a los intereses económicos y neo-liberales que a la vida humana y a los derechos del pueblo.

El 29 de marzo, es un día especial en que se recuerda a los jóvenes combatientes caídos, es un día de duelo y recogimiento, es un día de recuerdos, de sinsabores y amarguras. Pero no podemos olvidar que estos jóvenes lucharon por sus ideales libertarios y de justicia, que sus muertes no han sido en vano y las que fueron sus luchas, hoy son las nuestras, quizás con nuevos bríos, con nuevas fronteras que alcanzar, con nuevas metas, pero la lucha aun no termina.

Chile, debe recuperar su plena democracia y para ello hay que unir fuerzas y gritar al unísono, “Queremos una Asamblea Constituyente”, “Queremos un nueva Constitución Democrática para Chile”. Única formula para que Chile se reencuentre nuevamente con su plena DEMOCRACIA, JUSTICIA, VERDAD Y CONCIENCIA.