La Paz.- Bolivia ratificó hoy que el proceso iniciado por Chile para desactivar todas las minas antipersonales instaladas en la frontera común concluirá después de 2010. De acuerdo con el ministro de Defensa, Walker San Miguel, el gobierno de Michelle Bachelet explicó que el atraso responde a los altos costos y los fenómenos naturales que impiden detectar esos artefactos mortales. Asimismo, precisó que Santiago anticipó el criterio de que no podrá cumplir con este propósito en los plazos establecidos por la Convención de Ottawa de la ONU.
“El año pasado, una vez que tuvimos noticias del grado de avance, tenían cinco, hoy al parecer están entre siete y ocho de los 42 campos retirados (sin minas), o sea, que estaban realmente atrasados”, señaló.
San Miguel tiene previsto reunirse con su homólogo chileno, José Goñi, en mayo próximo, aunque aclaró que el trabajo de desminado es unilateral por parte de Chile.
Más de 100 países se obligan a desactivar todas las minas sembradas en sus territorios, incluidas las áreas fronterizas, de acuerdo con el Tratado de Ottawa.
Las tareas son ejecutadas por unidades especializadas de las Fuerzas Armadas chilenas que deben ubicar, extraer y destruir los artefactos explosivos ocultos.
Chile se adhirió a la Convención de Ottawa sobre el desminado el 3 de diciembre de 1997 y las bombas sembradas por la dictadura de Augusto Pinochet de 1973 a 1990 empezaron a ser retiradas en 2005.
Según fuentes diplomáticas, este proceso comenzó en la frontera con Bolivia el 21 de julio de 2005 en Tambo Quemado y el 28 de febrero de 2006 en la localidad de Llullaillaco, Antofagasta.
El último campo en ser desminado se encuentra en el Parque Nacional del Volcán de Llullaillaco, a cuatro mil metros de altura sobre el nivel del mar.
Según el documento, en ese inhóspito terreno existen alrededor de 700 de esos artefactos que comenzaron a ser desactivados en febrero de 2006.
Chile tiene 3,1 millones de metros cuadrados de campos minados con Bolivia.
