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Agosto 18, 2026

La niña de Rajoy no votó

En Valencia Mariano Rajoy, ante treinta  mil acólitos, recibió de manos de una menor de edad, como parte del montaje electoral,  un ramillete de flores y rosas rojas. El candidato agradeció dicho gesto con un par de besos en la mejilla y un fuerte abrazo, entre los aplausos de la multitud enardecida. La belleza e  inocencia de la muchachita  se constituyó en un símbolo de los populares. Era una forma de consolidar la figura del líder y acercarlo a la ternura de la infancia.  La alcaldesa de  Valencia, Rita Barbera, tomó la palabra y en otro momento de catarsis con los asistentes al mitin, se atrevió a desvelar el nombre de la futura militante: Victoria Esperanza. 

El estruendo fue enorme, los militantes aplaudían  y desde la tribuna la mozuela era levantada en brazos por los dirigentes del partido  para regocijo de sus mayores. 

Todo hacia presagiar el triunfo de Rajoy  en las urnas. ¡¡Victoria y Esperanza!!. Un cambio en la España gris de Zapatero. Cariacontecidos, una vez  conocida la derrota, la niña de Rajoy  no fue  talismán.  Rajoy, salió al balcón de la calle  Génova en medio de la derrota, sin Victoria Esperanza. Su discurso era otro, menos eufórico se mostró respetuoso con el ganador.  Pero sus militantes no participan de su lógica discursiva. Nada más mencionar a Luis Rodríguez Zapatero, los adjetivos  silencian  la voz del cansado dirigente. Sus militantes piden la dimisión y llaman mentiroso a Zapatero, Rajoy asiente. Parece que la nueva legislatura no cambiará  la actuación del grupo parlamentario popular frente al gobierno.  Es más, los analistas políticos  cercanos al partido Popular, Pedro J. Ramírez del periódico El Mundo,  señalaba de forma espuria en su editorial, que el asesinato del militante socialista Isaías Carrasco por ETA equivalía al atentado de Al Qaeda del 11 de marzo de 2004. En otras palabras, favorecía  el voto al PSOE, y por ende si ganaba las elecciones se podría estar hablando de ilegitimidad o  de manipulación del voto. Ha sido  plantear esta interpretación y ponerla en circulación para ver como  algunos comentaristas del Partido Popular aplican  el argumento una vez conocido el resultado en las urnas.

Así, nuevamente, el Partido Popular tiene un motivo para  ubicarse en la extrema derecha y señalar que las elecciones le han sido robadas por una acción terrorista de última hora. Esta línea es compartida por algunos líderes del Partido Popular. Solo así se entiende el desliz en la primera comparecencia pública de Pío Escudero, jefe de campaña de Rajoy, en ella no hubo  mención a la muerte de Isaías Carrasco, se limitó a destacar la tranquilidad democrática  de la jornada electoral, agradeció a sus militantes y terminó manifestando su incredulidad en los sondeos  hasta no tener resultados oficiales. Mientras tanto, las otras fuerzas políticas habían iniciado sus primeras comparecencias  con un recordatorio a Isaías Carrasco. ¿Olvido? o un acto deliberado que mostraba cual era la concepción implícita que se manejaba sobre la muerte del militante del PSE a manos de ETA. No era nuestro militante. Esta circunstancia será  enmendada en su segunda comparecencia ante la prensa, eso sí, había pasado una hora y media. En esta ocasión, Pio Escudero condenará el atentado. Estos detalles son significativos de la frustración del Partido Popular una vez conocida su derrota electoral.

Sin embargo, tras una campaña concluida abruptamente por el asesinato  del ex-concejal Isaías Carrasco, el triunfo del PSOE se antoja el resultado menos malo. Un bipartidismo ramplón se consolida. Bipartidismo que se orienta de manera especial cuando no se obtiene la mayoría absoluta. En estas circunstancias, los partidos nacionalistas históricos de la derecha catalana y vasca son la llave del compromiso político de la llamada gobernabilidad, tanto para el  PSOE como para  el PP. Así ocurrió si nos remitimos  al pasado reciente en 1996 con Aznar, en 2004  y  vuelve a ocurrir en 2008. Pero no es un problema de legislatura o de coaliciones. Seguramente el PSOE  formará gobierno en solitario y tendrá ayuda parlamentaria de Convergencia y Unión y en alguna medida del Partido Nacionalista Vasco,  Coalición Canaria , Bloque Gallego o Izquierda Unida, entre otros. Siempre habrá quien preste su mano  para sacar adelante las propuestas de ley y la  legislatura, sin amenazas de elecciones anticipadas. Pero más allá de estas posibles articulaciones y acuerdos, sobre todo para la sesión de embestidura, en la cual  Zapatero verá refrendado su condición de Presidente de Gobierno,  los temas  que se antojan más espinosos y que encontrará un Partido Popular ciertamente crispado  serán  las relaciones entre la Iglesia Estado, los problemas de política de inmigración, y una nueva propuesta sobre diálogo con ETA, además de la reforma de los estatutos de Autonomía, en especial el catalán, pendiente de la decisión de inconstitucionalidad.  No cabe duda que la  postura de la conferencia episcopal en los últimos años y sobretodo su posicionamiento pidiendo el voto para Rajoy marcó la relación con el PSOE en los últimos meses. EL PSOE debe ser coherente, denunciar y acabar con los privilegios de la Iglesia. Así, el futuro inmediato, no es precisamente miel sobre hojuelas. La crispación está asegurada.  Si además agregamos el ámbito de la ley de aborto, los problemas específicos de la privatización de la sanidad la confrontación es un hecho.

La otra cara de las elecciones ha sido la caída estrepitosa de Izquierda Unida, coalición que pierde su grupo parlamentario, demostrando su poca capacidad creativa como fuerza política y la mediocridad de sus dirigentes para generar un discurso y un proyecto desde el cual construir una alternativa de izquierda. Simplemente se han acostumbrado a ser la sombra del PSOE y vivir de sus restos y migajas políticas. Otro tanto pasa con Ezquerra Republicana de Cataluña, organización , que como los globos se infla o desinfla según se manifieste la tensión entre las fuerzas de la derecha nacionalista y su ala mas izquierdista. Puede así, tener ocho diputados o pasar a uno. Lo mismo sucedió con el partido andalucista en anteriores legislaturas. La aparición en el escenario de partidos de coyuntura, que obtienen un diputado y luego desaparecen son flor de un día. Más bien muestran un sistema electoral nada democrático, donde emergen como  una comparsa. En esta ocasión, el PSOE, ganó gracias a que la niña de Rajoy no votó. Sin embargo, hay que preguntars, ¿ nadie dimite tras los resultados?. Parece que Rajoy, Llamazares, Rovira,  seguirán en sus cargos  hasta la siguientes elecciones,  Viva la democracia.