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Agosto 18, 2026

IVA en la construcción : sana decisión tributaria

El gobierno finalmente ha decidido limitar el subsidio tributario que tiene el influyente sector inmobiliario, a raíz del cual las empresas constructoras descuentan el 65% del IVA y así fue como tal gravitante franquicia se mantiene para las viviendas de hasta UF 2.000 y se reduce gradualmente para todas aquellas que se enmarcan en ese valor con el tope de UF 4.000, es decir, todas las casas o departamentos nuevos que se vendan en precios que excedan este último monto se verán afectadas al pago de IVA, mismo tributo que tienen todos los otros bienes y servicios que se transan en el mercado. Debemos recordar que las utilidades de este sector son altísimas y por ello todos aquellos que disponen de capitales en exceso ingresan a la cofradía inmobiliaria.   

Las asociaciones gremiales empresariales interesadas obviamente pusieron el grito en el cielo, afirmando sus mediáticos dirigentes que con ello se perjudica a la clase media porque existirá un incremento en el precio de venta de las viviendas y que ese sector económico sufrirá un bajón en sus expectativas de crecimiento. Incluso, un ingenioso actor de esa industria manifestó en un medio de prensa que “hoy el 75% de las familias chilenas tienen vivienda, es decir, la franquicia es una ventaja ya incorporada a su patrimonio. Los grandes perjudicados serán el 25% que no tienen viviendas, no los que puedan pagar” (sic), con lo cual pretendió argumentar que esta sana modificación tributaria está orientada a favorecer a los ricos de este país. Suponemos que algunos desinformados le creyeron a ese vocero, quien sí sabe hacer malabares con la utilización de las frases.

En todo caso y para que el mercado de la vivienda funcione adecuadamente, lo deseable sería terminar en un plazo prudente de tiempo con esta exención del IVA para todas las viviendas, sin importar sus precios y estableciendo bonificaciones diferenciadas exclusivamente para los compradores de unidades de hasta UF 4.000. Pero para que haya justicia social y redistribución de verdad esta ayuda a la demanda debiera ser solo para aquellos que no sean rentistas, es decir, quienes tendrían derecho a recibir por una sola vez ese beneficio serían aquellos que vivan en su propias casas.
Hoy en día el 1% de la población, a través de sociedades de inversión o de otro tipo, dispone de decenas y en algunos casos de centenas de viviendas de lujo que no pagan IVA, lo cual es vergonzoso y si alguien pone en duda este aserto, que vaya al Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y que revise las cifras.   

Si el gobierno pone en práctica nuestra propuesta, se le simplificaría enormemente  la labor de fiscalización al Servicio de Impuestos Internos (SII) y se terminaría con el comercio irregular de facturas emitidas por quienes venden insumos de construcción para que otros aprovechen el descuento del IVA, fraude muy conocido y tolerado porque es difícil su control. Sostenemos que las franquicias deben focalizarse para ayudar a los más pobres y vulnerables y en ningún caso para seguir enriqueciendo a quienes lucran desmedidamente con el negocio inmobiliario.

También sería deseable terminar con la figura de las “viviendas económicas” DFL2 porque con ellas se distorsiona la correcta asignación de recursos en una economía de libre mercado como la nuestra. Bajo su amparo se han cometido infinidad de trampas, conocidas por las direcciones de obras municipales, por el ministerio de Vivienda y Urbanismo y por las propias organizaciones mercantiles de la construcción, las que han generado millonarias evasiones tributarias que bien conoce el SII, institución que malgasta valiosos recursos humanos en la ingrata tarea de verificar las ampliaciones ilegales de este tipo de viviendas. Y aunque el lector no lo crea, en muchos casos cuando ese servicio detecta los ardides y por lo tanto decide eliminar las franquicias de esos DFL2, los seremis sectoriales avalan a los infractores estableciéndose la impunidad más absoluta. 

En síntesis, con lo que se ha hecho ahora se ha dado un paso, aunque tímido, pero a pesar de ello lo valoramos en su justa dimensión.         

Patricio Herman P.
                                                        Fundación “Defendamos la Ciudad”