Día internacional de la mujer, las mujeres políticas del país inundarán de discursos los noticieros, bellas frases hablando de cómo nos hemos independizado, de que ahora somos libres, de que ya ocupamos cargos importantes. Sí, ellas sí pueden hablar de todo eso, pero ¿qué hay de todas las demás mujeres que verdaderamente trabajamos? Soy empleada de un banco y me da rabia escuchar a los empresarios con sus hipócritas spots del día de la familia, de los valores, de la unidad familiar, de la convivencia… no sé a qué familias se refieren ¿será a las suyas? Porque respecto a la mía, después de mi jornada laboral de 8 de la mañana a 9 de la noche, lo único que sé de mi familia es que encuentro a mis hijos dormidos, tras haberlos visto solamente 20 minutos por la mañana. Los sábados trabajo ¿medio turno? hasta las cuatro de la tarde y los domingos los dedico a labores domésticas. ¿Es esto lo que hemos logrado las mujeres?
Es mentira que se terminó la esclavitud, ésta continúa de manera disfrazada. La jornada de 8 horas es letra muerta, no existe el pago de tiempo extra, se trabaja bajo la amenaza de que si no produces te despedirán. La empresa dónde laboro es extranjera y en su país cuentan con mejores condiciones para sus empleados, pero en México, por lo visto, continúa la visión colonialista de “explotar a los indios”. Por eso este 8 de marzo, invito a las mujeres “políticas” a que cambien sus floridos discursos por acciones que logren un verdadero avance en las condiciones en que vivimos la mayoría de las mujeres trabajadoras. Así mismo, hago a un llamado a todos los trabajadores del país, para impedir que esta explotación de hombres y mujeres se legalice mediante una REFORMA LABORAL QUE ESTA EN PUERTA, maquinada por la voracidad de la iniciativa privada, y vergonzosamente apoyada por los políticos, quienes irónicamente viven de nuestros impuestos.
