Madrid.- Tras cuatro años de duro bregar frente al bombardeo constante de una férrea oposición, el líder socialista español, José Luís Rodríguez Zapatero, avanza hoy hacia su posible reelección como presidente del gobierno de España. Marcado siempre como uno de los elementos más jóvenes del ambiente en que actúa, el máximo dirigente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tiene una delicada alternativa en las elecciones generales del próximo domingo.
Puede seguir la tradición de reelección que han tenido sus antecesores de cualquier partido en la jefatura del gabinete desde 1977 o fracasar, interrumpir la cadena y entregar la Moncloa a una administración situada cada vez más a la derecha.
Nacido en Valladolid el 4 de agosto de 1960, Rodríguez Zapatero sitúa la raíz de sus convicciones políticas en su abuelo, Juan Rodríguez Lozano, un capitán republicano ejecutado por los nacionales en 1936 durante la guerra civil.
Esa herencia lo condujo a afiliarse al PSOE poco después de llegar a la mayoría de edad (18). Más tarde se graduó de Derecho en la Universidad de León, donde laboró como profesor de Derecho Constitucional entre 1983 y 1986.
En ese último año pasó a ser el legislador más joven de la Cámara de Diputados al conquistar un escaño por su provincia natal y desde entonces se mantiene como representante electo.
Al mismo tiempo se desempeñó durante varios períodos como líder de los socialistas leoneses hasta que pasó a integrar el comité ejecutivo federal del PSOE y en el 2000 fue electo secretario general del partido.
Durante cuatro años dirigió –como la denominó- la “oposición tranquila” frente a la administración del entonces presidente del gobierno, José María Aznar, moderación que no practicó en materia de política exterior.
En ese punto el clímax del enfrentamiento al gobierno llegó con el apoyo incondicional de Aznar a Estados Unidos y Gran Bretaña en la invasión contra Iraq y el envío de tropas españolas a ese país árabe.
La debacle del Partido Popular en las elecciones de 2004, tres días después de los atentados terroristas en Madrid que costaron 191 muertos y unos mil 700 heridos, retornaron a los socialistas al poder, con Rodríguez Zapatero a la cabeza.
Desde la Moncloa, el nuevo gobernante desarrolló una abultada agenda de fuerte contenido social y en materia internacional consolidó su pertenencia a Europa y mantuvo una fría relación con Estados Unidos.
Su decisión de retirar de Iraq a las tropas enviadas por Aznar marcó la baja temperatura de la relación con la Casa Blanca, al punto de no entrevistarse con el presidente George W. Bush durante los cuatro años de mandato.
“Razones para creer” es el lema de campaña de los socialistas para las elecciones del próximo domingo, acompañado de numerosas promesas escritas “con Z de Zapatero”.
