El sindicato de la compañía Aguas Claras exigió al Gobierno que intervenga en el conflicto y que inste a los empresarios a retomar el diálogo. El presidente del Sindicato, Benjamín Teneb, dijo que las empresas se han negado a negociar y amenazaron con cerrar la factoría de la ciudad de Calbuco. Esto dejaría a más de 3 mil empleados cesantes, si no se termina la huelga antes del 12 de marzo, dijeron los trabajadores.
Los trabajadores desean que el Gobierno actúe como mediador en el conflicto y se logre crear una mesa tripartita entre el Ejecutivo, los trabajadores y las empresas. El sindicato exige que se les aumente el sueldo de $ 220 mil a $ 350 mil, pero la empresa sólo ofrece un aumento de 5,6%, mucho menor a las cifras que necesitan los trabajadores.
Los Sindicatos plantean constituir “una mesa nacional de trabajo en la que participem trabajadores, empresarios, parlamentarios y gobierno; con el propósito de abordar las reformas laborales que el país necesita ante esta nueva realidad”.
Otra de las demandas al Gobierno es que “suspenda la entrega de concesiones para la producción de salmones y truchas a los privados”.
CRITICAS AL MODELO MONOSALMONERO
En la carta a la Presidenta los trabajadores afirman que “los acontecimientos que vive la Región de Los Lagos, en particular la salmonicultura, hacen cada vez más evidente la incapacidad de los privados de administrar áreas claves en el desarrollo económico exportador de nuestro país”.
“La salmonicultura, en su paso por la Décima Región está dejando una serie de consecuencias sociales negativas que se están transformando en una catástrofe para la región. Más de 3 mil familias sin alternativas laborales, que se formaron y desarrollaron en la salmonicultura y hoy son despedidas, sin indemnización que responda por las graves consecuencias sociales que tienen estos despidos para los trabajadores salmoneros”, reza la carta dirigida a la Presidenta Bachelet.
“El daño al fondo marino producto de la explotación intensiva de estas áreas de cultivos que hoy se expresan en la aparición de virus y enfermedades que en el largo plazo nadie sabe con certeza que va a suceder con ello y cuales otras consecuencias tendrán para la fauna marina silvestre de la región”.
La misviva agrega que “la exitosa industria del salmón significa para el país gastos millonarios, no puede concebirse como una inversión los millones de dólares que gasta el Estado de Chile en subvenciones a las empresas productoras de salmones y truchas, como es Pro Chile, Pro Empleo, Ley Navarino, Fondos de Innovación Tecnológica y otros 15 fondos que van directamente a las empresas salmoneras”.
