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Agosto 18, 2026

Alemania : los pasajeros clandestinos de la mundialización

Hay dos países que tienen buena reputación con relación al impuesto, dos países donde los ciudadanos no intentan defraudar al fisco: Alemania y Estados Unidos. Pagar los impuestos sin rechistar es un deber social.   Y hay un país que tiene mala reputación, entre otros, Francia. Ahora bien los alemanes, y particularmente los patrones alemanes en este caso, cometen fraude. 

Un millar de sospechosos en el banquillo de los acusados y un fraude que podría alcanzar los 4 o 5 mil millones de Euros y que cae en mal momento porque los alemanes se están apretando la cintura desde hace ya diez años.
 
Han hecho enormes esfuerzos de competitividad, los salarios no se mueven, el poder adquisitivo se desplomó (¡los franceses alcanzaron a los alemanes en términos de poder adquisitivo!) y los patrones alemanes deslocalizan a toda pastilla, lo que explica los enormes excedentes comerciales del país: hacen fabricar en el extranjero de modo que el desempleo alemán sigue ahí, y sigue siendo superior al desempleo en Francia.
 
También hace diez años que se suceden en Alemania los líos de corrupción: recordemos  la caja negra de Siemens, los problemas de corrupción de Volkswagen, las coimas cuando la fusión de Mannesmann-Vodaphone, etc.
 
Los patrones alemanes son los pasajeros clandestinos de la mundialización, algo así como los patrones franceses, que se aumentan sustancialmente sus salarios mientras que el ingreso medio de los franceses no se ha movido desde hace 25 años como acaba de demostrarlo un estudio del INSEE (instituto nacional de estadísticas).
 
Los patrones alemanes también se aprovechan de la mundialización, sin compartir con sus asalariados. Un pasajero clandestino es el que gana a costa de los otros, embarcados en el mismo barco. El barco es Europa, el mar es la mundialización.
 
Y se tiene la impresión de que los franceses son un poco las víctimas de los alemanes en este tema. Los alemanes han hecho caer considerablemente el impuesto sobre los beneficios de las empresas, que bajaron a un 15%. De golpe, los franceses sufren este chantaje fiscal y deben, a su vez –el Sr. Fillon ya lo anunció-, bajar el impuesto a las empresas.
 
Por otra parte, el crecimiento de las exportaciones alemanas se hace en detrimento de Francia. El viejo equilibrio comercial franco-alemán está destruído porque los alemanes apuestan a la mundialización contra Europa.
 
A pasajero clandestino, pasajero clandestino y medio. Si en el barco Europa solo hay jugadores tramposos, el barco se detendrá.
 
 
La frase del día:  citaremos a la canciller Angela Merkel, «La responsabilidad social de las empresas es una condición elemental del funcionamiento de la economía de mercado».
 
 “Marianne2” 19/02/2008 – traducción del francés de Luis CASADO