El sentimiento de culpabilidad debe ser profundo porque raramente se había visto un reconocimiento más explícito de la indigencia teórica sobre la cual se ha construido el modelo económico neoliberal y la globalización.
Después de esta bajada de calzones va a ser difícil seguir vendiendo pomadas como la “transparencia de los mercados”, la “mano invisible del mercado” o la teoría del equilibrio general y en una de esas habrá que volver a Harvard para un cambio de cassette…
El comunicado final de la reunión precisa que “Los ministros des Finanzas y los banqueros centrales del G7, inquietos por sus economías, le pidieron el sábado a las instituciones financieras desvelar “entera y rápidamente” todas sus pérdidas ligadas a los riesgosos créditos inmobiliarios américanos”.
Traducido a parlancia tuya y mía esto quiere decir que nadie sabe nada, -ni los gobiernos, ni los bancos centrales-, del volumen del cagazo generado por las instituciones financieras a las cuales se les ruega que cuenten la firme.
Impotencia de los poderes públicos que se ven obligados a rogar. Irresponsabilidad de las instituciones financieras que jugaron a verse la suerte entre gitanos y perdieron hasta la camisa.
Que ni los ministros de finanzas ni los banqueros centrales se refieran a los hogares que quedaron en la calle… es todo un detalle.
Pero el escándalo no para allí. Los países del G7, -Estados Unidos, Japón, Alemania, Gran-Bretaña, Francia, Italia y Canadá-, exortaron también a las agencias de calificación a “impedir” los potenciales conflictos de interés. Suprema impotencia de las potencias.
Para que te enteres, dichas agencias son las que evaluan la capacidad de reembolso de las empresas privadas y de las instituciones públicas que se endeudan (el tristemente célebre índice de “riesgo país” ¿te dice algo?).
Tales evaluaciones sirven para orientar las decisiones de los inversionistas. Y ahora resulta que tales agencias actúan guiadas por pequeños intereses inconfesables, que mienten, que manipulan la información…
¡A Andrés Velasco le va a dar un soponcio!
Se sabe que “Las agencias son objeto de la crítica desde el estallido de la crisis de las “subprimes”, el verano pasado, en razón de un potencial conflicto de intereses visto que tales agencias obtienen lo esencial de sus ingresos de los emisores de los títulos (los créditos basura) que estan encargadas de evaluar objetivamente”.
Y ya es de agradecer el adjetivo calificativo “potencial”… El tema no es nuevo. Durante la crisis precedente del 2001, que involucró a los mismos actores, Eliot Spitzer, abogado general del Estado de Nueva York acusó a Merrill Lynch, poderoso analista financiero, de haber engañado, estafado, a los pequeños accionistas recomendando la compra de acciones de empresas que, internamente, los colaboradores de Merrill Lynch trataban de “empresas nulas” o de “empresas de mierda”.
El problema es que Merrill Lynch recibía jugosas remuneraciones de las “empresas de mierda” de las cuales recomendaba, a pesar de todo, la compra de acciones.
En esa época el gobierno de los EEUU se comprometió a adecentar el local… con los resultados que constatamos ahora.
A pesar de declaraciones anestesiantes, -de tipo “nuestra economía está blindada”-, con las que intentan adormecernos los que manejan la manija, el resultado era previsible: “Los ministros de Finanzas y los banqueros centrales de los países ricos del G7 estimaron el sábado que sus economías iban a sufrir a corto plazo una ralentización de su crecimiento”.
No sé si te habías dado cuenta pero “los ministros de Finanzas y los banqueros centrales” adoran las metáforas, las perífrasis y otros circunloquios. En buen romance lo que acabas de leer quiere decir que hay que ocultar la recesión con la que los EEUU están pagando el burdel en que se ha transformado lo que les queda de economía.
Uno no puede vivir a crédito toda la vida, y para más INRI sin pagar: si hubiese un Dicom planetario los EEUU figurarían en todas las páginas y Velasco no tendría cara de palo suficiente para enviar el producto del superávit fiscal a ese agujero sin fondo, y lo que es aun peor, sin fondos.
Si no me crees lee lo que sigue, pero antes tómate un Armonyl: “El entorno económico mundial es “más difícil e incierto” que cuando la última reunión en octubre, juzgaron los grandes financieros del G7”.
Ya ves que no se les puede ocultar nada. Y pensar que hay que ser ministro de Finanzas o presidente de un banco central para decir tales huevadas…
Y para confirmar lo que te decía más arriba, agregan: “En los EEUU el crecimiento de la producción y del empleo se ha ralentizado considerablemente y los riesgos se incrementaron”. No es todo : “El mercado inmobiliario americano debiese sufrir una más amplia deterioración”. ¿Como cuanto? Eso no lo saben, o si lo saben no lo quieren decir.
Baste con saber que Ben Bernanke, patrón de la FED, sugirió intervenir la tasa de interés de las “subprimes” durante cinco años para que unos tres millones de hogares yanquis no quiebren y puedan seguir pagando lo que ya no pueden pagar.
Como lo oyes: la tasa de interés ya no la fijaría el mercado sino un organismo de tipo Государственный комитет по планированию o Comité del Estado para la Planificación, más conocido en la época de la Unión Soviética como Gosplan. ¡No! No estás soñando…
Porque para “enfrentar esta mala conyuntura los países del G7 están listos “para emprender las acciones apropiadas, individual o colectivamente, en modo tal de asegurar la estabilidad de sus economías” y la de los mercados financieros”.
Qué te decía, ¿Ah?
El intervencionismo de los Estados, incluso “colectivamente”, para asegurar la estabilidad de la economía, -y lo que es aun peor, la estabilidad de los mercados financieros-, no tiene mucho que ver con el libre mercado, o bien yo me perdí un capítulo del culebrón…
Los muchachos del G7 se permiten incluso darle consejos a la banca privada (¿a título de qué?) exigiendo que los esfuerzos de transparencia pedidos a los bancos sean acompañados de “medidas para reforzar su base capitalística en caso necesario”.
Hace un par de semanas escribí una nota titulada “Bancos sin plata” explicando que, -contrariamente a lo que piensa el personal-, los bancos no tiene ni uno y que trabajan con nuestro dinero. Si no me creíste, relee lo que precede. Esta vez es el G7 quién les recomienda que en “caso necesario” refuercen su base capitalística. En cristiano esto quiere decir que consigan fondos propios, lo que equivale a venderse. Unos cuantos bancos de “primera línea” ya se vendieron a fondos soberanos de Abhu Dhabi, Singapur e incluso China, lo que tiene nerviositos a los jerarcas del G7.
Lo fuerte es que los ministros de Finanzas y los banqueros centrales del G7 aseguran que estas medidas “jugarán un rol importante para reducir las incertidumbres, mejorar la confianza, y restablecer el funcionamiento normal de los mercados” (sic).
Para que te vayas enterando, -sobretodo si quieres invertir o darle plata a tu AFP-, desde el verano pasado los mercados “no están funcionando normalmente”. Y son los ministros de Finanzas y los banqueros centrales del G7 quienes lo dicen. ¡Alabao!
Ya puestos, los genios mencionados no dudan en intentar resolver el problema energético que se traduce por un encarecimiento del petróleo: “El G7 llamó igualmente a los países productores de petróleo a aumentar su producción
En estos casos nunca falta la guinda que corona la torta. El comunicado final del G7 debiese incluir un párrafo sobre las tasas de cambio. ¡Atento el personal!
Edward Prescott, premio Nóbel de economía 2004 explicaba el tema del modo siguiente : “Las tasas de cambio son un gran rompecabezas que en verdad nadie entiende. Las tasas parecen variar mucho, principalmente para corregir las diferencias entre las tasas de inflación de diferentes países. Yo no tengo respuestas, no entiendo esto y creo que ningún economista lo entiende”
No obstante, los países de la zona Euro desean que el comunicado final, además del tradicional lloriqueo a propósito de lo que estiman una excesiva debilidad del yuan, mencione la continua caída del dólar frente a la divisa europea, que penaliza fuertemente a los exportadores del viejo continente.
Además de ser una mentira (Alemania acaba de batir un record de exportaciones llegando a más de un millón de millones de euros en el 2007, y los EEUU son deficitarios en su comercio exterior hasta con Bielorusia…), se trata de una intervención inadmisible en la libertad con la que “el mercado” fija las tasas de cambio, a menos que… Edward Prescott tenga razón o de que yo me haya perdido otro capítulo del culebrón.
Como quiera que sea, “La apreciación del euro alcanzó un nivel en el que se puede considerar que ya está por encima de su nivel de equilibrio”, declaró el Comisario Europeo para los Asuntos Económicos, el español Joaquín Almunia. (sic).
¿Y ese dato lo determina quién? ¿El Gosplan? ¿Somos o no somos librecambistas? ¿Creemos o no creemos en el libre mercado? ¿O nos están tomando el pelo?
Aprovechando su estadía en Tokio los tigres del G7 tomarán conocimiento de un informe preliminar del Foro sobre la Estabilidad Financiera (FSF).
El FSF trabaja en particular sobre las ya mencionadas agencias de calificación, -acusadas de haber amplificado la crisis financiera-, y sobre la transparencia de los balances bancarios.
¡Vasto programa!
