Washington.- Los demócratas afinan hoy su maquinaria de cara a las elecciones primarias de mañana, caracterizadas por el virtual empate entre los precandidatos a la presidencia de Estados Unidos Hillary Clinton y Barack Obama. Tras los apretados resultados del llamado “Supermartes”, ambos contendientes tienen la vista fija en los estados de Louisiana, Nebraska, Washington y las Islas Vírgenes, donde este sábado saldrán escogidos sus delegados para la Convención Nacional del partido. El domingo la batalla seguirá Maine y el martes continuará en la capital Washington y los territorios de Virginia y Maryland.
Todos los medios de comunicación y expertos coinciden en que la lucha entre los aspirantes liberales es la más reñida en décadas, por lo cual deberá definirse en las próxima semanas o incluso hasta mediados de año, una posibilidad que causa temor a la dirigencia del partido.
Ese riesgo llevó al líder demócrata, Howard Dean, a abogar por un acuerdo entre Obama y Clinton.
Mientras, en el campo republicano la situación favorece al senador por Arizona, John McCain, en especial tras la retirada la víspera de uno de sus rivales, Mitt Romney.
Aunque matemáticamente no tiene aún los delegados necesarios para presentarse con candidato conservador a la Casa Blanca, en la práctica ya se comporta como tal, si se tiene en cuenta que su único oponente, el ex gobernador Mike Huckabee, va muy rezagado.
En ese sentido, McCain ya comenzó a aproximarse al ala mas conservadora de su formación que rechaza varias de sus ideas, entre ellas, el apoyo a una reforma migratoria.
Además ya comenzó a atacar a los dos precandidatos demócratas, acusándolos de querer aumentar los impuestos y de retirarse precipitadamente de Iraq, en medio de un creciente malestar en la opinión pública por esa guerra.
