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Agosto 18, 2026

La izquierda y la derecha unidas…

“…Jamás serán vencidas”, ironizó el poeta Nicanor Parra. Más en serio, Radomiro Tomic advirtió que cuando se gana con la derecha es la derecha que gana”. Claro, ésta detentará las presidencias de ambas cámaras, la de Diputados por primera vez en 50 años. La Concertación quiso con este acuerdo con precedentes cerrar el paso a la “nueva mayoría” que sus descolgados podrían forjar con la Alianza. 

 

Como en 1990, la UDI madrugó a Renovación Nacional y pasó un acuerdo con la Concertación para la testera de la Cámara de Diputados, tal como hizo Jaime Guzmán en aquel entonces en el Senado, permitiendo la ascensión de Gabriel Valdés a la segunda dignidad de la República.

La diferencia es que ahora la maniobra permitirá a la derecha encabezar el próximo año la Cámara Baja, por primera vez en 50 años. Esto dejó un gran herido, Adolfo Zaldívar, quien vio bajar sus bonos  para encabezar el Senado. No tanto porque no logró replicar el pacto de los nuevos independientes con la Alianza, sino porque demostró que no controla a “sus” cinco diputados. Algunos de éstos hicieron remilgos a una componenda que dejara fuera a la Concertación, prefiriendo, en cambio, un consenso de las tres fuerzas que ahora se sientan en el hemiciclo.

Pero como “la izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas”, se impuso la idea –sobre los sentimientos de los díscolos- de que el socialista Juan Bustos, prestigioso abogado de Derechos Humanos, haga el turno de este año para ceder la testera el próximo a un derechista de tomo y lomo. Y como para refrendar que “cuando se gana con la derecha es la derecha que gana”, ésta se dará el lujo de presidir ambas Cámaras hasta que se entregue la piocha de O´Higgins a quien suceda a Michelle Bachelet.

Esta concomitancia no es necesariamente espuria y hay que ver el contexto en que se produce. Ejemplos en el pasado republicano de Chile hubo muchos y el más notable acaso sea el de 1953, con el liberal  Fernando Alessandri como Presidente del Senado y el socialista Salvador Allende como vice. Lo que repugna ahora es que el acuerdo se alcance con parlamentarios sin conciencia ni consecuencia en problemas de Derechos Humanos, que protestan al otorgarse beneficios penitenciarios a una activista pro mapuche y nada dicen sobre las jaulas de lujo en que están guardados los militares condenados por crímenes en el pasado régimen. Los mismos que critican al gobierno por ceder ante la huelga de hambre de Patricia Troncoso y nada dicen -y hasta justifican con su silencio cómplice- las fugas de ex comandos antes de notificarse de sus condenas.

En fin, ahora el contexto es el intento oficialista de aislar a los descolgados de la Concertación para que no constituyan una “nueva mayoría” en el país en pacto con la Alianza, así como el juego de los ”adelantados” de la derecha” es alentar a Zaldívar y Flores para que se conviertan en candidatos presidenciales. Por lo menos el ex DC se estancó, para gusto de Soledad Alvear, y no sólo en el plano político, también en el familiar. Porque la verdadera noticia del domingo en este último ámbito no fue que renunciasen al partido los hermanos menos conocidos ni la cónyuge de Adolfo, sino que no lo hicieran Andrés, el más notorio de todos, ni su hija Ana María. El epílogo de esta historia quedó para marzo.

(Comentario transmitido por radio Universidad de Chile 102.5 FM)