Es triste el descaro de algunos urbanistas que bautizan sus engendros inmobiliarios con nombres indígenas o de quienes enarbolan campañas pro-mapuche por Internet sin exigir mayor compromiso que agregarse al final de la lista de e-mail con asunto “conflicto indígena”, ni siquiera conflicto chileno-mapuche, como debería ser llamado. Pero de gravedad, es no hacerse cargo del latifundista con hábitos sofisticados sumergido en cada uno de nosotros. El colono dominador que se ha ganado una República para sí y que hoy emplea las mañas progresistas para solaparse.
Hoy se encuentra en estado crítico Patricia Troncoso, la comunera condenada por la ley antiterrorista que permanece hace 100 días en huelga de hambre. El célebre Juez Cerda declaró inadmisible el recurso de protección interpuesto por la familia de la Chepa. Este hecho viene a dar fe que en el silencio también existe acción y pone en duda, nuevamente (la primera vez fue producto del fallo que dictó en contra de Karen Atala por ser lesbiana), el “progresismo” de notable Magistrado.
El asesinato de Matias se produjo justamente cuando el Ministerio del Interior se encontraba acéfalo, dejando vacantes las responsabilidades políticas… Y es que hay que ser lo más eficiente en este tema. Se debe sacar un bajo costo político y a la vez una oportunidad de subir en las encuestas. Es por ello que los responsables de la “pacificación de la Araucanía Reloaded” deben ser difusos; mientras las declaraciones, estar sujetas a un protagonista cargado de sentido común.
¿Quiénes entonces son los que instrumentalizan al pueblo mapuche? Además de lo que nos diría Libertad y Desarrollo referente a los “grupos terroristas”, están los que sacan capital político haciendo uso del discurso de seguridad ciudadana, otros que declaman desde plataformas internacionales (OEA) elevadas sobre el bien y el mal local y quienes, sin haber tenido cerca- ni siquiera como empleado- a un mapuche, adoptan palabras, comidas e incluso trincheras por estar a la moda.
Ya sabemos que ninguna maniobra vendrá desde la “buena voluntad” y menos de la consecuencia. Tomando en cuenta que no se pueden pedir peras al olmo, urge que los mapuche sean “instrumentalizados” o capitalizados por los toquis de cuello y corbata- quienes gracias a su mirada plural y diversa tienen un fiel electorado- que dejen escuchar el sonido del Kultrún en el Patio de los Naranjos.
Ojalá el activismo, sea con el afán que sea, llegue por fin a La Moneda para que Chepa no acompañe el desafortunado destino de Matias Catrileo y esta dulce patria se desenmarañe de leyes dictatoriales incoherentes con los principios declarados por la coalición gobernante.
