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Agosto 18, 2026

Unión Europea: perspectivas para 2008 (2/2)

Bruselas.- En 2008, el Consejo de Ministros será presidido por Eslovenia, el primer semestre, y por Francia, el segundo. La pequeña Eslovenia, de dos millones de habitantes, adhirió a la UE en 2004 y adoptó el euro el 1ro de enero de 2007. Es el primer Estado desprendido de Yugoslavia que toma las riendas de la Unión.  Los problemas más álgidos que deberá tratar es la inminente declaración de independencia de Kosovo, y el controvertido “escudo antimisiles”.
Los “borrados” en Eslovenia

La presidencia Eslovena, pone de manifiesto la difícil situación de los “borrados” en este país. Los ciudadanos de la ex Federación Yugoslava tenían doble nacionalidad, la yugoslava y la de una de las seis repúblicas que la componían. Cuando Eslovenia proclamó su independencia en 1991, resolvió retirar la cédula de identidad a 18.305 personas originarias de otras repúblicas yugoslavas que vivían en Eslovenia, a menudo por trabajo o matrimonio. Casi 1% de la población fue privada de los derechos al trabajo y a la seguridad social. En 1999, la Corte Constitucional Eslovena declaró ilegal esta medida, pero la fuerte oposición de los partidos nacionalistas xenófobos ha impedido crear un marco legal para regularizar los “borrados”. Se han legalizado individualmente unos 12.000 casos, aunque el período de inexistencia legal no cuenta para la jubilación. Hoy quedan unos 6.000 “muertos civiles” en Eslovenia.

La inminente declaración de independencia de Kosovo

Le corresponderá al nuevo presidente del Consejo, Janez Janša, administrar el espinoso asunto de la independencia de Kosovo, que será probablemente proclamada en el curso del mes de febrero.

La región de Kosovo, administrada actualmente por la ONU, está poblada por dos millones de habitantes, 10% de ellos de origen serbio y 90% de albaneses. Otrora formó parte de Yugoslavia, como una región autónoma dentro de la República de Serbia. Después de su dislocación en 1991, Yugoslavia quedó reducida a Serbia más dos territorios autónomos: Montenegro y Kosovo. En un contexto de tensiones entre serbios y albaneses, el gobierno de Belgrado, dirigido por Milosevic, suprimió la autonomía de Kosovo y militarizó la región. En 1999, los gobiernos europeos y el de Washington decidieron bombardear Serbia –sin mandato de la ONU– para forzar a su ejército a retirarse de Kosovo. Desde entonces Kosovo, jurídicamente parte de Serbia, está ocupado militarmente por fuerzas de la OTAN y es administrado por la ONU.
 
La situación del Kosovo es catastrófica. Según un estudio de Catherine Samary publicado en Le Monde Diplomatique, la cesantía aproxima el 50%; la región se ha desindustrializado; la corrupción es generalizada; y cunden las mafias y el crimen organizado. Existen litigios jurídicos por la propiedad de las empresas públicas de la época yugoslava, entre la Kosovo Trust Agency, encargada por la ONU de las privatizaciones, y el gobierno de Belgrado y los propios albaneses de Kosovo. El “crecimiento”, si se puede llamar así, viene del consumo de los numerosos funcionarios de las instituciones internacionales, muy bien pagos, clientes de los nuevos y lujosos supermercados.

Existen argumentos para negar u otorgar la independencia de la región. Serbia y Rusia se oponen categóricamente a la independencia, basándose en el derecho internacional: la resolución 1244 de la ONU, que coloca al Kosovo bajo su administración, reconoce que es una provincia de Serbia. Por su parte, cinco de los 27 estados europeos mantienen reticencias. Para Chipre, Eslovaquia, España, Grecia y Rumania, esta independencia podría atizar la de otras regiones separatistas… Además, la viabilidad del micro estado, está lejos de estar garantizada. Es muy probable que el futuro Kosovo independiente se asemeje a Bosnia, donde los representantes de la UE y otras instituciones internacionales hacen la ley.

Sin duda que el principal argumento en favor de la independencia es que la mayoría de la población del Kosovo la desea. En las elecciones parlamentarias de octubre 2007 –en las que votó la mitad del electorado– la Liga Democrática del Kosovo (independentista moderada) y el Partido Democrático de Kosovo (independentista radical), resultaron vencedores, con una mayoría de 85 diputados sobre 120. La Alianza por un nuevo Kosovo, que busca un entendimiento con Serbia y Rusia, obtuvo un 12%. Un segundo argumento es que después de 15 años, la reorganización de la administración serbia en Kosovo es irrealizable.

La independencia será probablemente proclamada después de las elecciones en Serbia, fijadas para febrero 2008. Ésta sería supervisada por Europa, bajo la fórmula “soberanía con supervisión internacional” que garantizaría los derechos del 10% de serbios que viven en Kosovo. Cada estado podría reconocer o no la independencia, al menos los primeros meses.

El polémico “escudo antimisiles”

En 2007, los gobiernos de República Checa y de Polonia, habían aceptado instalar sobre sus territorios un “escudo antimisiles” estadounidense, compuesto de un gran radar y 10 lanzadores de misiles antimisiles, Esto, según Washington, lo protegería del eventual lanzamiento de algún misil iraní o coreano.

Pero Rusia ve las cosas de otra manera; el radar y los misiles apuntan su territorio. En otras palabras considera las instalaciones militares una provocación inútil con gusto a relance de la Guerra Fría. Moscú ha amenazado con replicar instalando misiles capaces de alcanzar Polonia, y decretó el embargo a las exportaciones de carne polaca, pretextando razones sanitarias.

El tenso clima entre Varsovia y Moscú, parece mejorar después de las elecciones polacas de octubre 2007. La victoria electoral del liberal Donald Tusk y el fin del gobierno ultraconservador de los hermanos Kaczynski, fue celebrada por Moscú: poco después puso fin al embargo de la carne e invitó al nuevo Primer Ministro polaco a Moscú, el próximo 8 de febrero.

El gobierno checo se encuentra con una oposición interna creciente a la instalación del radar, incluso dentro de la coalición gobernante. Y los estados europeos tampoco ven con buenos ojos esta alianza demasiado estrecha con Washington y la consiguiente crisis con Rusia.

El Presidente polaco Donald Tusk, viajó este jueves 10 a la República Checa para discutir una estrategia común con el gobierno checo. “Soy responsable de la seguridad de los polacos, y no de los Estados Unidos, con todo el respeto que nos merece nuestro aliado”, dijo Tusk al llegar a Praga.

En definitiva, los gobiernos polaco y checo se reservan la respuesta al proyecto. En efecto, ¿por qué asumir el alto costo político del controvertido “escudo”, cuando existen serias posibilidades que sea abandonado por el próximo Presidente de Estados Unidos?