1.- ¿Sabemos que es seguro consumir cualquier alimento o forraje transgénico?
2.- ¿Podemos confiar en las secuencias de ADN transgénico dadas por los productores de alimentos y forraje transgénicos?
2.- ¿Permanecen en el tracto gastrointestinal de los mamíferos, el ADN y las proteínas?
3.- ¿Los contenidos de proteínas de un alimento transgénico o forraje han sido alterados de formas impredecibles?
4.- ¿Podría causar alergia un alimento o un forraje transgénico?
5.- ¿Está el CAMV 358 (promotor del pararetrovirus) inactivo en las células de los mamíferos?
6.- ¿Podría generar riesgos para la salud el uso de genes marcadores de la Resistencia a antibióticos?
Las preguntas fueron formuladas por Terje Traavik, (Director Científico del Instituto de Ecología Genética de Noruega Genok, y desde 2003 también profesor de ecología genética en la Universidad de Tromsö) y por Jack Heinemann, director del Centro INBI para Investigación Integrada en Bioseguridad de Nueva Zelanda y profesor adjunto del Instituto Noruego de Ecología Genética). Ellos son autores del documento “Ingeniería Genética y Omisión de Investigación sobre la Salud: Aún no hay respuestas para antiguas interrogantes.” En este documento, los autores identifican algunos de los riesgos de salud relacionadas con plantas transgénicas utilizadas como alimento o forraje. También destacan numerosas áreas donde hay omisión de investigación, y que requieren investigación urgente. Su contribución se hace a partir de la “ecología genética”, un campo científico nuevo, transdisciplinario, que busca entregar conocimiento holístico basado en el Principio Precautorio.

