A propósito de la renuncia de Belisario Velasco al Ministerio del Interior, el Ministro Viera Gallo pretende tranquilizarnos con la afirmación de que nadie es imprescindible y que las personas pasan y las instituciones quedan.
Lo que el ministro no advierte es que ahí, precisamente, es donde radica nuestra tragedia, en que cuando ya nos acercamos a las dos décadas del fin de la dictadura y con el exdictador ya muerto, aún seguimos regidos por las mismas instituciones que nos legó dicho personaje, las que han sido paulatinamente avaladas por una extraviada clase política, que a nadie representa, lo que alcanzó su máxima expresión de desvergüenza con la firma de Lagos haciendo suya la Constitución de 1980.
Tal vez habría que agregarle al Ministro Viera Gallo que con la actual clase política, las personas, en verdad, al igual que las instituciones diseñadas por la dictadura, también quedan, sólo que rotan en sus puestos. Es cosa de examinar la trayectoria del renunciado ministro desde 1990 o de cualquier otro connotado.
Tal vez habría que agregarle al Ministro Viera Gallo que con la actual clase política, las personas, en verdad, al igual que las instituciones diseñadas por la dictadura, también quedan, sólo que rotan en sus puestos. Es cosa de examinar la trayectoria del renunciado ministro desde 1990 o de cualquier otro connotado.
Rafael Enrique Cárdenas Ortega..
