Por su parte, el concejal detalló sus sentimientos al reencontrarse con la nave después de 34 años: “Llegué el mismo día 11 y después fueron llegando otros (…) la igualdad fue tortura y malos tratos todos los días y a cada hora, a hombres y mujeres nos tenían sin ropa y maltratándonos”.
Hasta las afueras del Molo de Abrigo de Valparaíso, donde se iniciaron los peritajes, llegó la Agrupación de Amigos de Miguel Woodward.
“Hemos sufridos apremios, hemos sufrido detención, hostigamiento, hemos sufrido de todo, pero estamos aquí, no importa, (pues) sabemos que se va a hacer justicia”, señaló uno de los voceros del grupo, Gabriel González.
“Creemos que los culpables van a pagar, por último que la historia sepa quién mató a Miguel. Hay muchos cuerpos, muchas personas que sufrieron arriba de la Esmeralda: mujeres que sufrieron violación, familias enteras que se disolvieron por culpa de la dictadura”, lamentó el dirigente.
El último rastro del sacerdote británico se perdió en la cubierta del navío el 22 de septiembre de 1973, después de semanas de torturas y malos tratos.
La magistrada continúa con el recorrido pericial, que sucede a las investigaciones que se efectuaron el año pasado en el Cementerio N° 3 de Valparaíso.
