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Agosto 18, 2026

Choques entre gobierno y oposición cierran el futuro boliviano

La Paz.- Bolivia enfrenta hoy otra jornada de pugilato ideológico y mediático entre el oficialismo y la oposición, que conducen a la nación por un peligroso camino de final incierto. Por una parte el gobierno defiende su proceso democrático de cambios sociales, y por otro lado los partidos tradicionales rehúsan perder sus ancestrales prebendas y por ello obran con desespero y violencia. El próximo fin de semana coincide una celebración popular de la recién aprobada propuesta de Constitución Política del Estado con la implementación de autonomías de facto en varios departamentos.

Ante la inminencia de confrontaciones y la espiral de violencia que desde hace semanas sacude al país, el presidente Evo Morales reiteró su llamado al diálogo para resolver los problemas nacionales.

“Convoco a las autoridades y dirigentes legal y legítimamente electas en los departamentos a trabajar juntos en base a la nueva Constitución, la ley de autonomías y el estatuto autonómico”, expresó el mandatario en un mensaje a la nación.

Dicho texto constitucional es rechazado por los prefectos (gobernadores) Rubén Costas (Santa Cruz), Mario Cossío (Tarija), Leopoldo Fernández (Pando), Ernesto Suárez (Beni) y Manfred Reyes (Cochabamba), quienes anunciaron la aplicación de autonomías de facto.

El jefe de Estado denunció que tales acciones atentan contra la unidad del país y, por ende, constituyen acciones ilegales, inconstitucionales y separatistas.

Además, negó que la actual coyuntura amerite la implementación inmediata de un estado de sitio, pese al comportamiento de diversos grupos de choque que buscan sembrar el caos y el miedo.

Morales defendió el derecho de algunos sectores a protestar, pero reiteró su rechazo a las autonomías de facto, rezago de antiguas dictaduras militares.

Reiteró su invitación a consensuar el tema de las autonomías departamentales, provinciales, municipales e indígenas, plasmados en la flamante carta magna.

Pero los sectores de la oposición rehúsan solucionar las diferencias e insisten en sus medidas de presión, como una huelga de hambre que cumple hoy su octava jornada con amplia difusión mediática y escaso respaldo popular.