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Agosto 18, 2026

Los tres mosqueteros del reyecito

Aramis está en escena, con voz tronante jura ante la fémina que aún ocupa la más alta magistratura de la Nación; luego en las afueras de palacio, se integra al trío varonil que será retratado en varias tomas por los fotógrafos de la prensa. El pueblo de Santiago se da por enterado, siente que el legendario equipo está funcionando, que está geométricamente diseñado con la fórmula PPD-DC-PS. Son los fogueados hombres del poder, cuyo único objetivo es preparar la vuelta de su rey.


Uno para todos y todos para uno. Tal parece ser el ánimo que reina en la Moneda con la incorporación del último Ministro del Interior del ex presidente Lagos, que con el propósito de despejar dudas de ciertas aprehensiones en su contra, ha declarado en textuales palabras, que es 150% bachetetista y que no descalificará a nadie desde hoy hasta el último día del mandato de la presidenta, en el cargo en que lo han nombrado.
 
La tarea no es nada de fácil y nada de difícil. Se trata de continuar en el poder contando con la inercia, esa vertiginosa tendencia a seguir en el estado en que se encuentra el cuerpo considerado, en este caso, en movimiento, en movimiento al fin y al cabo. La dificultad radica en los escollos existentes en el camino, cada vez más insalvables a pesar de que la oposición se encuentra en punto muerto.
 
Estos escollos en consecuencia, no provienen de la acción política de la Derecha que aún sigue comportándose de manera pusilánime. Ella se ha diluido en su discurso antidelincuencia que es más lo que asusta que lo que entusiasma y se aleja de lo humano propiamente tal, al insistir con su anticuado e histérico discurso que pretende controlar la conducta sexual de los ciudadanos. 
 
Los verdaderos escollos provienen del interior de la alianza gobernante, en lengua deportiva, serían producto de errores no forzados. Veamos, el PPD ya se deshizo de 2 de sus díscolos, la DC está a punto de hacer lo propio para equiparar la vocación de lealtad concertacionista con uno de los partidos de Lagos.
 
Al parecer, lo políticamente correcto, es deshacerse de los elementos que ponen en peligro la unidad necesaria para ser elegidos nuevamente gobierno. Son los llamados díscolos, que en el caso del PPD y DC, además suman al beneficio de su expulsión, la de quedar automáticamente anulados, paralizados por el probado efecto “Frei Bolívar, en que su clientela electoral se resiste a cruzar esa línea que se construyó a sangre y fuego.
 
Sin embargo, en una posible expulsión de díscolos en el PS, que es el “sacrificio” que se le podría pedir al 2º partido de Lagos para inclinar la balanza de los sacrificios a su favor, no existe esa línea divisoria tan marcada, es más bien una natural  y ansiada entrada al camino de la unidad del pueblo.
 

Nadie se asusta por estos días, con el cuco de que pueda ganar la Derecha, la Derecha está hace mucho tiempo en el poder, puesto que las cúpulas políticas de la Concertación han caído en la cuenta que se puede cambiar de principios manteniendo el nombre y el timbre de sus partidos, sobretodo si ello conlleva mantenerse en el tan codiciado paraíso del poder.