La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) destruyó cintas de vídeo que contenían grabaciones con interrogatorios realizados en 2002 a supuestos “terroristas”, por temor a que las filmaciones se filtraran a la opinión pública y se comprometieran las identidades de los agentes que participaron en esas sesiones, publicó este viernes el diario The New York Times.
El gobierno de Estados Unidos ha sido muy cuestionado por torturar a sus detenidos por presunto terrorismo. Polémicos son los casos de el ex ministro de Justicia de Estados Unidos (EEUU) Alberto González (2005-2007), quien renunció tras un escándalo por el despido de ocho fiscales federales, y quien, según reveló el diario estadounidense The New York Times, respaldó en secreto el uso de técnicas tortuosas en los interrogatorios a sospechosos de terrorismo. Además, el tema de la tortura fue precisamente lo que le complicó el camino al ex juez Michael Mukasey para obtener el cargo de secretario de Justicia de EEUU. Pero, pese a la polémica que generó por negarse a repudiar métodos de tortura utilizado por efectivos militares de EEUU, bajo el consentimiento de la Casa Blanca, Mukasey se convirtió en noviembre pasado en el sucesor de Alberto González. El apoyo a la tortura en el gobierno de Washington se evidenció también cuando el pasado mes de agosto un jurado militar de EEUU absolvió al teniente coronel Steven Jordan, jefe de la unidad de interrogatorios de la cárcel iraquí de Abu Ghraib, de varios cargos por los abusos cometidos contra los prisioneros del recinto carcelario utilizado para prácticas tortuosas.
En 2005 salieron a la luz pública unas fotografías que mostraban prisioneros desnudos, atados, encadenados, humillados sexualmente o intimidados con perros por parte de soldados estadounidenses en Irak.
Cientos de personas han condenado las torturas a las que son sometidas miles de personas en todo el mundo, sobre todo en las bases estadounidenses de Guatánamo, en Cuba, y Abu Graid en Irak, que Washington utiliza para prácticas violatorias de los derechos humanos.
El Convenio de Ginebra de 1949 prohíbe atentar contra la vida y la integridad corporal en todas sus formas, incluidas la tortura, mientras que la Convención contra la Tortura de la ONU de 1987 define como tortura todo acto por el cual intencionalmente se cause sufrimiento grave a una persona para obtener información o una confesión.
Aunque existen en EEUU leyes en materia de tortura, como el proyecto de ley que el Congreso aprobó en 2006, por iniciativa del senador John McCain, quien fue torturado durante la Guerra de Vietnam, que prohibía “el trato cruel, inhumano o degradante a los detenidos por EE UU”, o como el reconocimiento del Convenio de Ginebra por parte del Ejército estadounidense, que además prohibió los simulacros de ejecución y de ahogamiento, las prácticas tortuosas contra personas detenidas por Washington se mantienen en secreto.
