“Para los alumnos de nivel socioeconómico más bajo, las pruebas de conocimientos y no las que miden aptitudes, predicen mejor su desempeño futuro en los primeros años de universidad”. La conclusión es del estudio elaborado por la U. de California en 2001 y fue uno de los principales argumentos utilizados por las autoridades chilenas para cambiar la tradicional Prueba de Aptitud Académica por la PSU, que mide conocimientos, en 2003.
Luego de cinco años de esa transformación y ante que más de 230 mil estudiantes rindan la quinta versión de la prueba es válido saber si las predicciones del estudio californiano se cumplieron. Y la respuesta es lapidaria: lejos de las pretensiones iniciales, la ventaja de los colegios particulares sobre los públicos creció considerablemente.
Para muchos expertos, el debate en torno a si la PSU ha aumentado o no la distancia entre colegios particulares pagados y municipales es inútil. La pregunta obvia podría ser por qué atribuirle a un test cuyo sólo objetivo es la admisión de alumnos a la universidad, la solución de la inequidad.
En Estados Unidos se han hecho la misma pregunta. En ese país se debate fuertemente si reemplazar el tradicional SAT, que mide habilidades, por pruebas de conocimientos.
La respuesta ha surgido con el debate: si estos instrumentos seleccionan a los alumnos para la universidad, deberían ser capaces de predecir de mejor manera su rendimiento futuro. En otras palabras, garantizar que estudiantes con las mejores habilidades puedan acceder a la universidad. En ese sentido, la PSU al parecer tiene la tarea pendiente.
Según el análisis de Beyer, los alumnos de colegios particulares obtuvieron en la PAA de Lenguaje de 2002, 37 respuestas correctas netas, pero en los años siguientes, con la PSU, empezaron a obtener cada vez más hasta llegar a 47 respuestas correctas en 2007. En cambio, los municipales fueron logrando cada vez menos: de 25 respuestas correctas en la prueba de Lenguaje de 2002 bajaron a 23 en el examen de 2007. Pero donde más se nota el cambio es en Matemáticas: los estudiantes de colegios particulares pasaron de 33 respuestas buenas en la PAA de 2002 a 37 en la última PSU y los de municipales de 18 a sólo ocho.
Para el experto, las razones del aumento de la brecha podrían estar en el centro del sistema escolar. “Mi hipótesis es que en una prueba más cargada a contenidos como es la PSU, los estudiantes de establecimientos municipales compiten en peores condiciones que en el caso de una Prueba de Aptitud. Hay bastante evidencia de que los estudiantes de liceos municipales cubren una mucha menor proporción de los contenidos que los estudiantes de establecimientos particulares”, subrayó.
Sebastián Donoso, académico de la U. de Talca, coincide: “Hay un fenómeno de acumulación de diferencias en 12 años, difíciles de remontar. El peso del sistema escolar se impone sobre cualquier prueba.
