París.- París permanecía en calma aparente esta noche, pero un gran despliegue policial transmitía los temores de la tensión generada por los disturbios en barrios periféricos al norte de esta capital. Dos violentas noches en seis localidades del departamento de Val d Oise, con enfrentamientos entre bandas juveniles y la policía, sobrepasaron los límites previsibles, a raíz de la muerte de dos adolescentes en Villiers le Bel. El primer ministro, Francois Fillon, endureció el tono de sus advertencias, al calificar de criminales a quienes dispararon contra los agentes del orden público y adelantó que el Estado no permitirá que la violencia se extienda.
Entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, dos adolescentes, Moushin (15 años) y Larami (16) colisionaron con un vehículo de la policía en Villiers le Bel y murieron instantáneamente.
Desde ese momento se desató una ola infernal de actos vandálicos, con incendios de autos y edificios, atracos a supermercados y tiendas, para dar paso la noche anterior a un choque visceral contra las autoridades.
La justicia castigará severamente a los delincuentes que dispararon contra la policía, sentenció Fillon, luego de visitar un hospital donde son atendidos los agentes en estado más graves, de los 82 heridos.
El Elíseo anunció que a su regreso de China, donde concluyó una visita oficial, el presidente de la República, Nicolás Sarkozy, visitará a primera hora del miércoles el hospital d Eaubonne, donde se encuentra un comisario gravemente herido.
Acto seguido recibirá al alcalde Didier Vaillant, de Villiers le Bel, donde fallecieron los dos adolescentes, y según Fadela Amara, secretaria de Estado, Sarkozy igualmente hablará con las familias de Moushin y Larami.
El jefe de Estado francés sostendrá luego una reunión de emergencia con Fillon, las titulares del Interior, Michelle Alliot-Marie, de Justicia, Rachida Dati, y Fadela Amara.
