Para entender y saber qué pasa con la clase política de hoy en el gobierno es necesario darse cuenta que Eduardo Frei Montalva y Patricio Aylwin Azócar, principalmente –entre otros muchos demócratacristianos–, cuando llegó el momento de los “quiubos”, no fueron ni demócratas ni cristianos, estimado co-lector de El Clarín, Hugo Ortega.
Una vez que se toma esta punta de la madeja, puede comenzar a desentrañar no sólo el comportamiento de sus camaradas parlamentarios demócratacristianos que critica y que a lo mejor no son tan criticables, sino que también el del resto de la clase política chilena en el gobierno, especialmente la de su partido político.
Por lo visto, la inmoralidad suele ser contagiosa, estimado amigo.
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