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Agosto 18, 2026

El corazón de las tinieblas vuelve con imágenes

 Madrid.- La gran obra de Joseph Conrad, que inspiró la película de Francis F. Coppola, Apocalipse Now, ha sido reeditada por Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores de Madrid, con veintisiete ilustraciones y un desplegable a cargo del pintor Ángel Mateo Charris, para celebrar sus 105 años de vida.

“¡Ah, el Horror! ¡El horror!” son las últimas palabras que el agente comercial Kurtz pronuncia en África al morir frente a los ojos de Marlow. El recuerdo, que persigue al capitán, lo hace en las orillas del Támesis a su tripulación tras recordar la misión que le encomendaron para rescatar a este extraño hombre calvo.

Sin embargo para Marlow, el personaje central de la historia de Joseph Conrad en ‘El corazón de las tinieblas’, ese viaje significó mucho más que unas palabras: le permitió asistir como espectador privilegiado, aunque con frialdad y repugnancia, a la colonización/explotación por parte de los franceses y belgas del continente africano en el último cuarto del siglo XIX.

La verdad es que la apasionante y realista literatura que plasma el escritor inglés, nacido en Ucrania hace 150 años, en este relato breve de 130 páginas no pasa de moda. La descripción y análisis que hace la genial obra de Conrad a partir de sus personajes sobre la soledad y sobre la lucha del hombre contra las fuerzas incontrolables de la naturaleza, y por supuesto, de la lucha entre la vida civilizada y el mundo primitivo, sigue atrayendo a millones de lectores de todo el mundo a pesar de haber sido escrita hace 105 años.

Por ello, para celebrar el décimo quinto aniversario de ‘El corazón de las tinieblas’, la editorial Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores presentó una edición conmemorativa que mantiene la perfecta traducción de Sergio Pitol, pero que trae de regalo veintisiete ilustraciones y un desplegable realizado por el pintor español Ángel Mateo Charris.

A la celebración de esta nueva edición asistió el escritor y filósofo madrileño Ignacio Gómez de Liaño, quien explicó que la gran obra de Conrad “es una espléndida literatura de viajes. Sin embargo, lo que es más curioso en el caso de Conrad es que siendo un hombre de tierra adentro y no habiendo conocido nunca el mar, decidió dedicarse a ser marino pese a la estupefacción de su familia. Eso le llevó ir a Marsella, a embarcarse muy joven y terminó navegando por todos los mares”.

Unos de sus primeros trabajos se desarrolló en el corazón de África, en el Congo Belga, donde se estaba desarrollando una espeluznante colonización, lo que que convierte a ‘El corazón de las tinieblas’ en un relato tenebroso. “A Conrad se le puede designar como un escritor romántico, un viajero simbolista que quiere más que desarrollar una literatura ética, o de denuncia, indagar en la condición humana en situaciones extremas, en lo que aflora lo más básico. Y eso lo descubrió navegando en el mar y después en el río”, contó Liaño.

Asimismo, Liaño planteó que la colonización francesa y belga le sirvió a Joseph Conrad más que nada para presentar al hombre como un ser capaz de ver a la humanidad sólo como un simple negocio. “El río que va recorriendo Marlow lo compara con una serpiente que va al corazón de las tinieblas, al corazón del negocio de marfil”.



En tanto, en el núcleo del relato se encuentran toda una serie de personajes que van descubriendo diferentes facetas de la condición humana y se trata de un viaje que tiene su culminación en el descubrimiento de una persona y los sujetos que la acompañan. “El poder del relato es el miedo y la locura. En Conrad aparece la búsqueda del hombre prehistórico que todos llevamos dentro, de ese monstruo que todos llevamos dentro”, explicó Liaño.

Sin duda, su experiencia en África también le hace pensar en los asuntos de la civilización. “La peripecia colonizadora belga y francesa la compara con los romanos. Conrad, en un momento dado, dice que lo que puede justificar una colonización son las ideas. Por eso ha quedado Roma en la historia pero que en la colonización de los belgas, franceses e ingleses en 1900 no hubo ideas sino intereses en África. Este elemento simbólico lo maneja muchas veces durante la obra”, señaló.

Por su parte, Ángel Mateo Charris (1962), utilizó su pintura dibujística, recortada y de colores planos y llena de pigmentos, para dar vida a los pasajes que la obra de Joseph Conrad entrega a sus lectores. “Ha sido un regalo para mí pero también un desafió realizar las ilustraciones. Yo quería hacer mis puntos de vista, generar mi ‘corazón de las tinieblas’ pero también quería ser respetuoso con la novela y con quien tiene la oportunidad de leerla por primera vez”, concluyó.

Otras obras de Joseph Conrad:
-La locura de Almayer
-Lord Jim
– Juventud.