Buenos Aires.- Tras casi un año de duda, la primera dama argentina, la senadora Cristina Fernández, determinó ser candidata y mañana podría convertirse en la primera presidenta del país por el voto directo de los ciudadanos. Fernández, de 55 años, figuró en casi todos los sondeos como la favorita para alcanzar el sillón de Rivadavia bajo la misma línea de concertación plural que incentiva su esposo, el presidente Néstor Kirchner.
Las encuestas marcaron su preferencia con una intención de voto que fluctúo entre 40 y 50 por ciento, y un 60 de imagen positiva.
A tales cifras se sumó que la abogada de profesión atesora una relevante historia de militancia política que inició en la Juventud Peronista, durante la década del 70, en La Plata.
En ese periodo también se recibió de licenciada en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la universidad local.
Para 1989 fue electa legisladora provincial en la Cámara de Diputados de Santa Cruz y reelecta en 1993.
Seis años más tarde da el salto al Senado Nacional representando a Santa Cruz y en 1997 ingresa a la Cámara de Diputados. En 2001 es otra vez electa senadora, siempre por la misma provincia.
En las legislativas del 23 de octubre de 2005 fue elegida senadora, pero en esta ocasión por la provincia de Buenos Aires, representando al FV, una escisión del gobernante Partido Justicialista (PJ, peronista).
Derrotó por una diferencia de 26 puntos a Hilda González de Duhalde, esposa del ex presidente Eduardo Duhalde, y se convirtió en la artífice del éxito del oficialismo en esa consulta, que aglutinó cerca del 40 por ciento de los sufragios.
Cuando el julio pasado se conoció su candidatura presidencial, las calles de Buenos Aires aparecieron tapizadas con su rostro.
Pese a emerger como favorita para ganar las presidenciales, ningún analista asegura su triunfo en una eventual segunda vuelta.
La parlamentaria mantiene un perfil de activa defensora de los derechos humanos y de la actividad política de las mujeres.
“La sociedad necesita que las mujeres ocupen más lugares en los sistemas de decisión y en los sectores empresariales”, dijo en una ocasión la primera dama, quien no sale en público sin maquillarse y se manifiesta renuente a conversar con la prensa.
Todos nosotros creemos profundamente en la capacidad transformadora y superadora que le va a dar Cristina a Argentina, aseguró Kirchner, quien tras concluir su mandato, el próximo 10 de diciembre, se dedicará a construir un partido político moderno.
La abanderada del oficialismo argentino podría convertirse en la séptima mujer que alcanza la Presidencia en las Américas en tres décadas.
De ganar, pasaría a ocupar un lugar entre las que llegaron al poder teniendo como base el capital político heredado de sus esposos.
La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, elogió las sobradas condiciones de Fernández para ser jefa de Estado.
“Sería algo inédito que cambiaría la historia del país”, sentenció.
