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Agosto 18, 2026

La prensa más pobre del Continente

Cuando parecemos hallarnos ad portas de un fallo de CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, dependiente del Banco Mundial), por el que se condenaría al Estado de Chile a indemnizar a Victor Pey por la pérdida del diaro Clarín, que le fue confiscado por la dictadura militar tras el golpe de septiembre de 1973, recién empieza a surgir una nerviosa, parcial e interesada entrega de información por parte de nuestra prensa sobre un tema que, previamente, se había preocupado de mantener vergonzosamente silenciado por años.

   Como Pey se ha comprometido públicamente a destinar la indemnización demandada a la reapertura del Clarín, esto amenaza el status quo de absoluta pobreza informativa y total falta de pluralismo que nos significa la actual concentración de la prensa nacional.

   De hecho, si descartamos a Cuba, nuestro país exhibe la prensa escrita más pobre de todo el Continente Americano, con menos pluralismo, incluso, que el que se dio durante la Dictadura de Pinochet, a través de diversos semanarios, el Fortín Mapocho y el diario La Época, todos desaparecidos con el beneplácito de la coalición gobernante al inicio de la transición.

   Actualmente, en nuestra limitada democracia, en tanto, dicho mercado está restringido a dos gigantes -a los que los gobiernos concertacionistas se han rendido- que comparten un ideario político de derecha, sirviendo a una misma “tribu”, en palabras del Presidente Lagos. Se trata de los “Rupert Murdoch” de estas latitudes, que no dejan espacio alguno y asfixian al primer asomo de disidencia entre nuestros medios, como ocurrió con el Diario Siete, al que COPESA  no se asoció para fomentar el pluralismo, sino para impedirlo a corto o mediano plazo (me consta que no lo distribuía en ciudades como Concepción), mediante un vergonzoso acto de fagocitosis. Otro acontecimiento reciente en el mismo sentido está en la adquisición del diario El sur de Concepción por El Mercurio.
  
   Desgraciadamente, vivimos a merced de estos nefandos personajes, que a diario nos humillan como ciudadanos y nos avergüenzan como nación… y todo ello con el amén de nuestros desprestigiados gobernantes.

Rafael Enrique Cárdenas Ortega.