Ya se hubiera querido nuestro recordado Cardenal Silva Henríquez la solidaridad de un grupo de “prohombres” como este que salta en defensa de Sodano en una carta al Director de El Mercurio en la que descalifican la columna dominical de Carlos Peña. La verdad es que nuestra iglesia se ganó el respeto de creyentes y no creyentes gracias a su labor en defensa de las víctimas de la Dictadura que ejerció el terrorismo de Estado durante 17 años.
También es evidente el contraste entre aquellos príncipes de la iglesia, que libraron una lucha ejemplar en defensa de los derechos humanos y el vergonzoso papel de otras confesiones o agrupaciones como la Masonería en igual período histórico, contraste que desgraciadamente también se da entre grandes pastores como el Cardenal Silva, el recientemente fallecido Obispo Santos, González Cruchaga, Piñera, Valech, Houston Camus, etc. y aquellos que han venido a reemplazarlos, como Medina o Errázuriz, personajes que no formaron parte de aquella iglesia respetada y desaparecida, sea porque estaban ausentes o porque francamente estuvieron al lado del poder cuando éste se utilizaba para perseguir a sus hermanos.
Desgraciadamente, en aquella época oscura, no se supo que ninguno de los poderosos que firman esta carta haya prestado la menor solidaridad a la iglesia liderada por el Cardenal Silva, a quien incluso se le llegó a negar el acceso al Canal 13.
Rafael Enrique Cárdenas Ortega
