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Agosto 18, 2026

¿Cómo fuimos tan inocentes?

“… Que el puño sea firme,/ el puñal afilado, /el garrote compacto, /el laque liviano el motor potente y ruidoso,/ la sirena de alarma es-ca-lo-friante, /la bota puntiaguda y bien lustrada,/ la fusta silbante, precisa y flexible, /como los cogotes/ y los espinazos de las espaldas ajenas,/ este poema esta a favor del sistema.” (Rodrigo Lira)

Cómo fuimos tan inocentes, cómo tan ingenuos.

Cómo fuimos tan inocentes de creer en el señor Navarro, nombrado senador por la tómbola azarosa de las urnas democráticas. Como pudimos confundirnos tanto, como penar que el equivocado no fu él, que él no fue el provocador (¿acaso no es él parte del partido que llevó a chile al descalabro?) como es que no nos dimos cuenta que este hombre es el culpable desde el principio: él participó de una marcha ilegal, él se sumó de forma insolente a una propuesta contra el sistema, él inclusive sostuvo que el gobierno debería estar de lado de los trabajadores, ¡que sus demandas era justas!…

¡Si los carabineros jamás han ejercido la fuerza de forma desmedida!, es el violento Navarro quien golpea brutalmente la mano del carabinero, que corrió el peligro de romperse ésta, o incluso quedar manco… ¿no está entonces justificada la represión? ¿No es acaso violencia justificada ante los verdaderos violentos? ¿Y por qué, ahora me pregunto, llamar violencia a la gentil reprimenda, mas parecida a un paternal correctivo, que ejerce la fuerza publica al señor Navarro?.

Son estos mismo que confunden la “brutalidad policial” con el recto uso de la violencia: los que llaman violencia intrafamiliar, a un padre que le aplica un correctivo a su hijo, los que llaman “feminicidio” a la varonil y correcto posicionamiento de un hombre ante su mujer, siempre casquibana y desobediente.

Cómo fuimos tan inocentes de darle la razón a los violentos que se suman a la insurrección y no comprender el profundo sentido democrático de una “luma” que reparte con igual justicia su caricia severa a ciudadanos, diputados senadores, negros, blancos, araucanos (y no mapuches), judíos y cristianos, ¿cómo no comprendimos de inmediato su mensaje de amor y tolerancia ?.

Cómo fuimos tan inocentes de no darnos cuenta de que la actitud terrorista de Navarro al ir a auxiliar al moscovita secretario general del Partido Comunista Lautaro Carmona (que también recibió un necesario correctivo de parte de carabineros), ponía a todos los chilenos en peligro y demuestra el temido pero siempre claro giro a la izquierda de la concertación…

Cómo fuimos tan inocentes y le creímos a Navarro y a las imágenes que lo presentan como victima… una prueba fehaciente más de que nuestra democracia no está madura y requiere todavía de una sabia y prusiana vigilancia, de las fuerzas del orden siempre listas a reprimir a estos instigadores, a los agitadores, a los que se quejan de llenos… ¡Que si no les gusta Chile que se vayan!

Cómo fuimos tan inocentes de dejarnos gobernar por una mujer y por socialistas… si Chile está en orden con cada uno en su lugar, respetando el orden que nos rige desde tiempos inmemoriales y que da al fuerte, al inteligente, al empeñoso, lo que le corresponde por su astucia o por su apellido.

El señor Navarro es el violento, él nos engaño, que él pida disculpas… porque los palos que recibió se los merecía, porque los que se quejan es porque son flojos, porque los que son pobres es porque no quieren trabajar, porque en chile todos tiene oportunidades, porque se paga lo que se puede, porque los que “desaparecieron”en al dictadura algo habrán hecho, ¿no?

¿Como fuimos tan inocentes?…

jcmf83@vtr.net