Buenos Aires.- Amplios sectores populares, e incluso gubernamentales, de América Latina rindieron tributo hoy a los cientos de miles de detenidos-desaparecidos durante el pasado siglo, a causa de la represión de regímenes militares. En más de una docena de naciones, integrantes de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (FEDEFAM) organizaron actos con motivo del Día Internacional del Detenido-Desaparecido.
El reclamo de justicia marcó la jornada que tuvo actividades de mayor notoriedad en Uruguay, Argentina, Brasil, México, Chile y Paraguay, aunque esa agrupación existe también en Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Perú.
Las condenas a las desapariciones forzadas de personas, incluyeron fuertes críticas a Estados Unidos, cuyos gobiernos encubrieron y alentaron las prácticas represivas concebidas como parte de los planes contrainsurgentes en los años 70 y 80 del pasado siglo.
Organizaciones uruguayas estudiantiles, sindicales y defensoras de los derechos humanos exigieron que se haga justicia con los responsables de la desaparición de miles de personas durante la dictadura castrense (1973-1985). Entretanto, organismos defensores de los derechos humanos en Argentina realizaron una concentración en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, ubicado en el porteño Parque de la Memoria. Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, junto a otros allegados de detenidos-desaparecidos durante la dictadura militar (1976-1983) colocaron placas con los nombres de algunos de los 30 mil ejecutados por el llamado Proceso de Reorganización Nacional. Asimismo, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, habló hoy en la presentación del libro “Derecho a la Memoria y a la Verdad” que hace el recuento oficial de lo ocurrido a los militantes muertos y desaparecidos durante la dictadura militar (1961-1988). La obra es resultado de 11 años de trabajo de la Comisión Especial sobre Muertos y Desaparecidos Políticos y recupera la historia de 475 casos de víctimas de la dictadura militar. En su discurso, Lula garantizó que el gobierno tiene voluntad política de continuar haciendo lo que sea preciso para contar la verdadera historia de Brasil en aquel período, tal y como aconteció. A su vez, la Comisión de Finanzas del Congreso de Guatemala emitió un dictamen favorable a la iniciativa de ley sobre la creación de una comisión que dispondrá de unos 3,5 millones de dólares para la búsqueda de los desaparecidos durante el conflicto armado interno. El conflicto armado en Guatemala, que se extendió de 1960 a 1996, dejó 200 mil víctimas, entre ellas 45 mil desaparecidos, según la investigación de una comisión auspiciada por la ONU. Chile, donde los tribunales ventilan 453 juicios por abusos contra mil 250 víctimas de la represión en el régimen de Augusto Pinochet (1973-1990), fue escenario de actividades de tributo a las víctimas. La presidenta Michelle Bachelet abogó por mantener abiertas las vías legales para que los chilenos denuncien nuevas violaciones de derechos humanos que aún permanecen ocultas, y señaló que muchos sobrevivientes merecen una reparación moral y material del Estado.
Las condenas a las desapariciones forzadas de personas, incluyeron fuertes críticas a Estados Unidos, cuyos gobiernos encubrieron y alentaron las prácticas represivas concebidas como parte de los planes contrainsurgentes en los años 70 y 80 del pasado siglo.
Organizaciones uruguayas estudiantiles, sindicales y defensoras de los derechos humanos exigieron que se haga justicia con los responsables de la desaparición de miles de personas durante la dictadura castrense (1973-1985). Entretanto, organismos defensores de los derechos humanos en Argentina realizaron una concentración en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, ubicado en el porteño Parque de la Memoria. Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, junto a otros allegados de detenidos-desaparecidos durante la dictadura militar (1976-1983) colocaron placas con los nombres de algunos de los 30 mil ejecutados por el llamado Proceso de Reorganización Nacional. Asimismo, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, habló hoy en la presentación del libro “Derecho a la Memoria y a la Verdad” que hace el recuento oficial de lo ocurrido a los militantes muertos y desaparecidos durante la dictadura militar (1961-1988). La obra es resultado de 11 años de trabajo de la Comisión Especial sobre Muertos y Desaparecidos Políticos y recupera la historia de 475 casos de víctimas de la dictadura militar. En su discurso, Lula garantizó que el gobierno tiene voluntad política de continuar haciendo lo que sea preciso para contar la verdadera historia de Brasil en aquel período, tal y como aconteció. A su vez, la Comisión de Finanzas del Congreso de Guatemala emitió un dictamen favorable a la iniciativa de ley sobre la creación de una comisión que dispondrá de unos 3,5 millones de dólares para la búsqueda de los desaparecidos durante el conflicto armado interno. El conflicto armado en Guatemala, que se extendió de 1960 a 1996, dejó 200 mil víctimas, entre ellas 45 mil desaparecidos, según la investigación de una comisión auspiciada por la ONU. Chile, donde los tribunales ventilan 453 juicios por abusos contra mil 250 víctimas de la represión en el régimen de Augusto Pinochet (1973-1990), fue escenario de actividades de tributo a las víctimas. La presidenta Michelle Bachelet abogó por mantener abiertas las vías legales para que los chilenos denuncien nuevas violaciones de derechos humanos que aún permanecen ocultas, y señaló que muchos sobrevivientes merecen una reparación moral y material del Estado.
Por otro lado, la prensa paraguaya soslayó la celebración del Día Internacional de los Desaparecidos, conmemorado sólo por sectores populares y progresistas, principales víctimas de la dictadura militar de Alfredo Stroessner (1954-1989).
