El desafío para el desarrollo sustentable en Chile, es lograr cambiar esta lógica dual en los negocios, generando una política público-privada destinada a dar apoyo a las PYMEs, para lograr cerrar la brecha existente de productividad con las grandes empresas. Las medidas de “Chile Emprende Contigo”, anunciadas por la Presidenta Bachelet en Mayo pasado, son un avance muy importante en esta dirección, involucrando recursos que alcanzan los 850 millones de dólares. Ojalá sirvan de algo.
Entre las medidas comprometidas por la Presidenta Bachelet está la creación de un Estatuto especial para el desarrollo de las Pequeñas Empresas. Este Estatuto facilitará los trámites para que las empresas que nacen y también permitirá simplificar los procedimientos para el cierre de una empresa, dando así una nueva oportunidad al emprendedor para que vuelva a intentarlo, con otro proyecto.
El Ejecutivo debiera aprovechar esta ocasión para incorporar la figura del “Ombudsman” de la Pequeña Empresa y, al igual como ocurre en otros países desarrollados, éste sea un órgano que se encargue en forma exclusiva de defender los derechos legales de las pequeñas empresas ante las demás instituciones del Estado.
En las instituciones de fomento productivo se nota una renovada voluntad política por descentralizar decisiones. Eso sí, a las regiones les toca hacer su pega, focalizando los recursos del fomento productivo en los conglomerados o “clusters” territoriales que están definidos en las estrategias de desarrollo regional. Este camino, espero, conduzca a que las PYMEs se transformen en un factor estratégico y en una solución a los desafíos que plantea el desarrollo regional y nacional del país.
Juan Carlos Scapini
Director Ingeniería Comercial
Universidad Central
