Probablemente, lo que más se ha discutido es el hecho altamente cuestionable de la reducción de la pobreza, puesto que hay comunas en que este flagelo aparece siendo reducido en más de un 50% cuando no hay ninguna razón para que así ocurra, salvo el evidente y obvio argumento de rebajar tanto la línea de pobreza o fijarla unilateralmente siguiendo metodologías previamente aplicadas, independientemente de si se ajustan o no a la realidad, de tal forma que la pobreza aparezca como un problema en franco retroceso. Por otra parte, nada se ha dicho acerca de la también absurda y supuesta reducción de la desigualdad. Hay omisiones metodológicas que levantan gruesas dudas sobre el manejo de la información por parte de los especialistas del MIDEPLAN y del propio gobierno.
Según la Casen 2006, la desigualdad entre el 10% más rico y el 10% más pobre cayó a 31 veces. Lo primero que resulta odioso es la utilización del ingreso familiar para hacer la comparación, cuando el MIDEPLAN sabe muy bien que las familias ricas son menos numerosas y, en consecuencia, la utilización del ingreso familiar oculta el hecho de que los sectores más pobres no sólo tienen un ingreso familiar más bajo sino que también lo deben repartir entre más personas, lo que agudiza y agrava las condiciones de los más pobres. Si consideramos el ingreso per cápita, la desigualdad entre los más ricos y los más pobres sería, según la propia Casen, de 53 veces. La segunda curiosidad es el ingreso medio de una persona rica –unos 890 mil pesos más o menos-, lo que a todas luces y para cualquier chileno resulta por lo menos jocoso y trágico a la vez. No es posible imaginar a un Angelini ganando 900 mil pesos mensuales.
Como ya se ha dicho, los señores feudales no contestan las encuestas y los expertos de MIDEPLAN, que deberían saber esto, no corrigen ese enorme sesgo que presenta la Casen, a pesar de que sí compatibilizan su información con la del Banco Central cuando los ocupados no reportan ingresos o no declaran arriendos. No hay el menor esfuerzo en ajustar los datos relacionados con la participación en la propiedad de acciones, las operaciones en bolsa o la participación en directorios de grandes empresas. Si ajustamos el ingreso calculado por la Casen para el 2006 con la información del ingreso nacional disponible del Banco Central, llegamos a una grosera subestimación del 41% y, entonces, la diferencia entre el 10% más rico y el 10% más pobre que informa la Casen sube de 31 a 88 veces. Así también, la desigualdad en el ingreso personal pasa de 53 a 148 veces, mostrando a Chile como el país con la mayor desigualdad del planeta.
Tampoco es cierto que la desigualdad esté disminuyendo, pues haciendo el mismo ejercicio para los años anteriores -ajustar el ingreso de los más ricos con la información del ingreso personal disponible de las Cuentas Nacionales del Banco Central- el 10% más rico mostraba un ingreso 69 veces superior a los más pobres el 2003 y de 54 para el 2000 a nivel de ingreso familiar y, en relación al ingreso per cápita, la desigualdad aumenta de 91 veces en el 2000 a 116 en el 2003 y a 148 en el 2006. Esto si es consistente pues no debemos olvidar que el 2006 es posterior a la enorme acumulación de riqueza que favoreció el gobierno de Lagos. De allí que la desigualdad -teórica y empíricamente- debe ir en aumento y no en retroceso como nos indica la Casen 2006.
Marcel Claude
