Santiago.- Entre 2001 y junio de 2007, 300 mujeres fueron asesinadas en Chile. La mitad de esas mujeres fue víctima de violencia por parte de sus maridos, compañeros, o ex-parejas, dentro de los llamados crímenes de femenicidio. Con el propósito de llamar la atención de la sociedad hacia este tipo específico de agresión, que cada año aumenta, la Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual inicia este jueves 26 la campaña de 2007, “¡Cuidado! El Machismo Mata”, con una puesta pública del Memorial a las Mujeres Víctimas de Femenicidio en Chile (2001-2007).
A partir de las 13 horas, las ciudades de Valparaíso (Plaza Cívica), Santiago (Paseo Ahumada entre Agustinas y Compañía), Temuco (frente a la Intendencia), Talca y Puerto Montt serán sede simultáneamente de dicha actividad. En Concepción, la puesta pública se iniciará a las 18 horas en Barros Arana (Plaza de Armas). Para la Red Chilena, el objetivo de las muestras públicas es hacer un llamado para “desnaturalizar la violencia contra las mujeres en todas sus formas y para movilizar a amplios sectores de la población en su erradicación”.
De acuerdo con datos de la División de Seguridad Pública, del Ministerio del Interior chileno, la violencia intrafamiliar aumentó de 60.769, en 2001, a 95.829 en 2006. En 2007, alcanzó, con números computados solamente entre enero y marzo, 26.378 personas. Se estima que, aproximadamente, el 90% de las denuncias de violencia intrafamiliar corresponden a mujeres agredidas, números que el Estado no hace públicos, aunque los conozca.
Y estos números pueden ser todavía mayores, pues una mujer violentada física, psicológica o sexualmente por su compañero demora de cinco a siete años en denunciar al agresor y en el 80% de los casos de agresión sexual, el violentador nunca es denunciado. Un avance en las denuncias puede ser constatado si se compara la cantidad de denuncias realizadas por víctimas de violencia intrafamiliar con las víctimas de otros delitos: mientras las primeras aumentaron un 5,5% las denuncias, las segundas lo hicieron en sólo un 3,2%.
Según el relevamiento realizado por la Red Chilena contra la Violencia, teniendo como base noticias de diarios y denuncias judiciales, pues no existen datos oficiales, los motivos más frecuentes para la violencia contra las mujeres son: celos, el anuncio de la mujer de que quiere terminar la relación afectiva y la negativa de la mujer para tener relación íntima con el agresor. El año pasado, 51 mujeres fueron asesinadas en un contexto de violencia intrafamiliar/femenicidio y otras 14.688 fueron víctimas de delitos sexuales, lo que es lo mismo que 40 por día o una cada 36 minutos. La mayor violencia proporcional al número de habitantes se dio en la Región Metropolitana, pero la Tercera y Sexta Regiones tuvieron mayor tasa, pues tienen más habitantes.
De acuerdo con la Red, la visión de la sociedad de que éstos son crímenes pasionales y de que los agresores son psicópatas, impide reconocer patrones culturales patriarcales que ven este tipo de violencia como natural y los legitima hace siglos. Esos hombres “no son enfermos: son agresores, machistas y femenicidas. Creen que las mujeres son de su propiedad, que pueden dominar sus cuerpos y sus vidas, y terminar con ellas”.
Sólo en este año, 300 mujeres fueron víctimas de femenicidio en Chile. Más de la mitad, el 50,3% de las chilenas casadas o en unión estable, ya fueron víctimas de la violencia de sus compañeros: el 34% de ellas sufrieron violencia física y/o sexual y el 16,3% de abuso psicológico. Las mujeres más pobres y menos escolarizadas sufren más la agresión de sus compañeros, pero éste es un fenómeno que afecta a todas las clases sociales. Entre las mujeres de alto y medio-alto patrón socioeconómico, el 38% fueron violentadas, número que llega al 44,8% en la clase media y alcanza al 59.4% en las clases más bajas.
En relación con la escolaridad, el 40% de las mujeres agredidas por sus compañeros poseían enseñanza básica o media incompleta; las mujeres con curso superior, el 28,5% fueron víctimas de violencia de sus compañeros. Cuando el agresor posee arma en su casa, el riesgo de violencia también aumenta, el 22% de las mujeres amenazadas lo fueron con armas.
La violencia sexual ocurre en las familias, con el abuso sexual de niños y la violación sexual por los maridos; en el espacio público, con violaciones, abuso sexual, asedio e intimidación sexual en el trabajo; en las instituciones educacionales, tráfico de mujeres y prostitución forzada; perpetrada o tolerada por el Estado.
