El doble lenguaje de algunos personeros de la derecha y militares en retiro que sirvieron al régimen militar, demuestra que su posición de respeto al proceso democrático y al Estado de derecho es relativa, y por tanto, en el marco de esta ambivalencia terminan renegando del modelo de sociedad que nos legó su líder histórico, Augusto Pinochet Ugarte.
Así lo ratifica la declaración del senador UDI y ex Comandante en Jefe de la Armada, Jorge Arancibia a propósito del general que violó los derechos humanos y el fallo de los tribunales de justicia. Cito textualmente: “Cuando personajes destacadísimos de nuestra vida política pasaban a la clandestinidad porque cuestionaban que el Estado de Derecho del gobierno militar no les daba garantías, creo que hasta la Presidenta estuvo en eso. Entonces, cuando una persona estima que el Estado de Derecho que está imperando no le da garantías o no lo satisface, pasa a la clandestinidad como en el caso de Iturriaga. Como el lenguaje es importante se habla de fuga. Pasó a la clandestinidad como también pasó a la clandestinidad doña Michelle en su época”.
Esta transparente declaración es digna de reconocimiento, porque evidencia el verdadero espíritu de una derecha que habitualmente se sitúa en un discurso de “apariencias” en lo concerniente a su vocación democrática y a su apego estricto a la Constitución Política y las leyes de la República, gestadas desde el parlamento con la participación de sus bancadas de diputados y senadores.
Sin duda, los fantasmas del pasado están latentes y un eventual triunfo de este referente político, podría alterar nuestra convivencia pacifica, la que ha sido producto de un esfuerzo significativo de millones de chilenos que afectados por una dictadura terrorista y terrorífica, asistieron a las urnas respetando la tradición democrática para decir que no era posible seguir sosteniendo al país en un régimen de facto con una realidad jurídica unilateral y excluyente.
Muchas son las batallas políticas que se han dado durante los últimos años para ir anulando y sustituyendo los enclaves autoritarios que nos legó el régimen militar, las leyes de amarre, los artículos transitorios de la Constitución entre muchos otros, y en cada escenario la derecha se ha opuesto a una evolución jurídica y política en este sentido. El caso más emblemático es hoy el sistema binominal que margina del sistema a las minorías. Por esta razón es un síntoma positivo y saludable para nuestra convivencia que a través de algunas vocerías de la Alianza por Chile, se exprese con fluidez y verdad su pensamiento real en torno a estas materias.
Por su parte el senador Novoa sostuvo que: “los tribunales deben evitar poner a las personas en situaciones límite, especialmente cuando dictan fallos que no se ajustan a la verdad”, las que se suman al diputado del mismo partido, Jorge Ulloa, quien aseguró que la justicia está “altamente politizada y presionada por los gobiernos de la Concertación”.
Estas argumentaciones son una reafirmación entrelineas de las declaraciones senador Arancibia, una variable en el uso del lenguaje que pone en duda los procedimientos judiciales y el valor de ellos en la forma de llegar a la verdad, y de paso le echan una mano a un general que a través de una sentencia comprobó que había participado en violaciones a los Derechos Humanos. Señalar que la justicia está politizada porque sentencia en un sentido determinado sin entregar antecedentes específicos, es una forma de cuestionar la credibilidad de un poder del Estado y por tanto invalorar la institucionalidad existente.
Pero leamos un fragmento de la declaración del general Iturriaga: “Fui sometido a un indebido proceso, al igual que aproximadamente 500 integrantes de las FF.AA. y de Orden, de los cuales ya hay varios condenado por la misma razón, ante la mirada complaciente del Gobierno e instituciones que no funcionan para defender los derechos que tenemos y que justamente reclamamos”, sostiene. Y luego agrega: “Muchos jueces y ministros del Poder Judicial chileno han trasgredido abierta y vergonzosamente la Constitución y las leyes de mi patria”.
En estas afirmaciones se advierte una ignorancia y falta de conocimientos respecto a la independencia que tienen los poderes del Estado en un sistema democrático. Busca responsabilidades en el gobierno y “otras instituciones”. ¿Será el parlamento uno de estas?. Porque si así fuera estaría señalando a los propios señores Arancibia, Novoa y Ulloa, los que solo se han limitado a defenderlo en algunos espacios mediáticos. Lamentable porque habrían actuado con la misma complacencia que le reclama al gobierno.
Pero su alocución termina con una resuelta proclama: “Abiertamente me rebelo ante esta arbitraria, sesgada, inconstitucional y antijurídica condena, ¡No la acepto!”. En esta fase Iturriaga Neumann se pone en contradicción con su propia defensa jurídica, quien lo conmina a acatar la sentencia, y se convierte en su propio abogado del diablo, descalificando con epítetos sin fundamentos la resolución judicial.
Decide pasar a la clandestinidad porque en el lenguaje del senador Arancibia: “ El Estado de Derecho que está imperando no le da garantías…”; vale decir no siente garantizados sus derechos por la Constitución Política que nos legó su líder, el general Pinochet.
¿Pero para que se pasa de la legalidad existente a la clandestinidad?. En el pasado, muchos chilenos debieron hacerlo para evitar su tortura o muerte en manos de los servicios de seguridad en los que participó el general Iturriaga. Su objetivo era superar el sistema represivo que imperaba, derrotar a la dictadura, y luego, haciendo uso de sus derechos en un poder del Estado, como es el judicial, buscar la aplicación de justicia en condiciones de equidad relativa entre las partes. Por suerte el itinerario se cumplió, aunque existen muchos procesos pendientes.
Interpretando este paso hacia la clandestinidad de Iturriaga Neumann, el proceso debería ser a la inversa. Si en el pasado el objetivo fue el transito de la dictadura a la democracia, el único escenario que garantizaría los “derechos” del general es el transito de la democracia a la dictadura, y al parecer para cumplir con este cometido cuenta con numerosos e influyentes aliados.
