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Agosto 18, 2026

Tres tercios para tres alianzas

Quisiera comenzar poniendo algunas palabras que nos den respuesta a una pregunta que existe detrás de una profunda oscuridad que tiene una larga y triste existencia. Se trata de la camisa de fuerza que se impuso al electorado de nuestro lindo país, y que ciegamente nos conduce a sufragar en los días de fiesta cívica, por candidatos que generalmente no son de nuestro gusto.

Todos sabemos los efectos del sistemita ese que distorsiona la voluntad popular, de modo que ahora me voy a centrar en la forma en que los partidos políticos han optado para enfrentarlo y no en denostar su origen espurio ni en analizar su contenido abyecto. Es lo que hay.
 
La Concertación encontró la fórmula mágica que le permite ser invencible y últimamente sí, ha necesitado para conseguirlo, de los electores de la “Izquierda dura” para elegir al  Sr(a). Presidente(a).
 
 Por estos días, merced al efecto transantiago, la Derecha se ha engolosinado con la idea de romper el hechizo y elegir al Presidente en las próximas elecciones. Vano afán, el país sigue polarizado y por lo demás el descontento popular debiera canalizarse hacia la “izquierda dura” si es que se hacen ciertos cambios pertinentes.
 
 ¿Qué será preferible me pregunto, tener al Presidente de la República y el freno legislativo de la Derecha como consecuencia o replantear el esquema de agrupar a menos de los 2/3 en la Alianza de la Concertación a cambio de agruparse definitivamente en tres alianzas que representen los naturales y genuinos viejos tres tercios?
 
¿Qué es lo que pierde la izquierda si nada ha ganado con la concertación. Qué es lo que pierde el PS si el camino de la concertación ha sido el opuesto a sus principios? ¿Es que gana el pueblo si la izquierda está cautiva en una alianza que la anula?
 
Es razonable suponer que la Concertación en ese esquema de polarización le cede terreno a la Derecha en el centro político, lo que explica la baja de la DC y la imposición del término “centro derecha” como parte de la derecha. Por otro lado, la Concertación a hecho abuso del término “centro izquierda” creando un espacio incierto que permite aún la larga existencia de un partido “instrumental”.
 
  La inclusión del PS en la Concertación, es la operación política más espectacular de los últimos tiempos, es el sistema neoliberal el que ha sido impuesto por los gestores concertacionistas que siempre han contado con los incondicionales votos de la izquierda para ser elegidos. Se podría decir que la izquierda ha sido diezmada y después hecha cautiva por la Concertación.
 
Si la Derecha ha sido capaz de mantener porfiadamente el sistema binominal a sabiendas que con ello jamás va a elegir un Presidente de sus filas, renunciando a las no disimuladas aspiraciones de gobernar de ya una generación de ansiosos políticos educados para ello, pero que a cambio, ha sabido asegurar mediante su mentirosa representación parlamentaria, que sus motivaciones políticas, sus ideas, sean realizadas a plenitud. Entonces, no veo porqué no la Izquierda (PS), pueda prescindir de un Presidente y renunciar al placer que entrega el poder, a las tentaciones del dinero que corre generosamente para indeterminados proyectos, con tal de estar posicionada en el parlamento su real fuerza, con tal de servir a los trabajadores, defendiéndolos, interpretándolos, ejerciendo el freno parlamentario que complemente sus movilizaciones en contra de un gobierno que seguirá intensificando la política económica liberal, en suma, con tal de volver a ser protagonistas y no comparsas en el escenario político.
 
La Izquierda debe recobrar su libertad, debe unirse en una amplia alianza de unidad popular, debe asumir el papel que la Historia le ha guardado. Una alianza que represente íntegramente esta tercera parte del electorado. Este solo hecho, ordenará las otras alianzas: una se posicionará en el centro y la otra volverá a su eje natural.
 
Si no cree lo que estoy asegurando, realice la tarea de asignar los votos de la última elección parlamentaria como si fuera el PS y la Izquierda extraparlamentaria + otros pocos más, una Alianza de Unidad Popular. Le aseguro que se sorprenderá y su corazón que no por casualidad está ubicado al lado izquierdo, volverá a latir con fuerza, alegría y esperanza.