El papá de Stone Cold es Jonathan Alarcón. Fanático de la “U” y de la Lucha Libre norteamericana. Trabaja como obrero de la construcción, el mismo oficio de su padre; y, como también, seguramente, será la actividad de Stone Cold a futuro. Jonathan es alcohólico desde que su padre murió victima de un derrumbe en las excavaciones de una cimentación. Jonathan trabaja más que su esposa, ya que tiene dos trabajos, con el fin de aumentar los ingresos familiares; pero mucho de ese dinero se lo gasta en su vicio. Jonathan es un hombre bueno, y su único momento de distracción es jugar a la pelota los días domingos con sus amigos. Después del fútbol, las cervezas en exceso lo llevan a la inconsciencia, momentos ideales en que se siente igual a cualquier chileno, sea éste un rico o un pobre, patrón o empleado, príncipe o mendigo. Pero casi no tiene tiempo para ver a Stone Cold, aunque siempre Jonathan piensa en su hijo con mucho amor.
Un día, como cualquier otro, Stone Cold se levanta de su cama, que está al lado de la cama de sus padres. Su madre y su padre no están, ya han salido a laborar. El se viste, sin bañarse, y va a la cocina para ver si le dejaron algo de comer. Con suerte y alegría se da cuenta que, de ayer, sobró una marraqueta y se la lleva al colegio. La lluvia, de hace dos días, aun tiene la tierra húmeda, llena de charcos. Sus zapatitos no impiden que sus pies, amoratados por el frío, se mojen. Al llegar a su colegio, particular subvencionado, ve como algunos niños toman desayuno en el comedor del establecimiento; pero, él fue uno de los que no accedió a los limitados cupos de desayunos y almuerzos que otorga un organismo estatal a algunos colegios particulares subvencionados. La sostenedora no tiene interés en gastar dinero de la subvención en los niños que quedaron fuera de los cupos que otorga la institución estatal. Con el hambre a cuestas y el frío intenso es difícil no quedarse dormido. Apenas escucha a la profesora. Sus compañeros, síquicamente limítrofes y deficientes, se encargan de desmotivarlo por entero. La directora, económicamente, le conviene tener a Stone Cold en su colegio, por ende, sigue siendo tratado como un chico limítrofe. La tía Lucila, profesora de Stone Cold, ha tratado de sacarlo de ese colegio, a uno donde pueda ser atendido como un chico normal, pero en riesgo social. En el recreo, Stone Cold decide dormir un poco; su cuerpecito no resistiría una simple pichanga, de diez minutos, con sus amigos. Entre pestañeos recuerda a su familia, y se hace ilusiones pensando que el fin de semana podrá ver a su papá e ir a comer al Mac Donald, todos juntos en familia. También tiene algo de miedo, ya que puede que esta noche sus padres tengan otra discusión, casi siempre porque no les alcanza el dinero. Al final de la jornada, Stone Cold vuelve a casa confiado por ver si su mamá le preparó su plato favorito, tallarines con huevo frito y una salchicha. Pero al llegar, no encuentra a nadie en su casa y se va a dormir; por suerte no se comió toda la marraqueta en el colegio, así que eso le servirá para aplacar su apetito, hasta que sus padres lleguen a casa.
Al otro lado de Santiago. La tía Lucila viaja a su hogar, donde la espera su marido cesante. Es ocho de junio, y, aun la sostenedora del colegio no ha pagado los salarios a los profesores. La tía Lucila va a casa algo deprimida porque fue mal evaluada, arbitrariamente, por la jefa de Unidad Técnico Pedagógica. La jefa de UTP no tiene simpatía por la tía Lucila; ya que la tía Lucila tiene un curriculum más extenso que ella. Al llegar a casa, toma un té con pan tostado y mermelada, e intenta descansar un poco, ya que tiene que corregir muchas pruebas y estudiar. Ella está estudiando para sacar una mención y agregarlo a su, ya extenso, currículum. A veces piensa si valió la pena estudiar pedagogía por cinco años en la Universidad, y seguir perfeccionándose. Siempre ganará menos que cualquier profesional universitario, siempre será tratada de igual forma que a una auxiliar de aseo por parte de sus patrones. Sabe que perfeccionarse es bueno, pero también es conciente que podría llegar a tener un currículum sobre dimensionado, y no ser contratada en ningún colegio. Su vocación de profesora es buenísima; pero, lamentablemente, su espíritu pisoteado y humillado la hace caer en depresiones severas. Se siente mala profesora, ve con desaire que sus ilusiones, de cuando empezó a estudiar, se van apagando en su mente. Cada día tiene que trabajar más, aun en casa; cada día tiene menos vacaciones; cada día es sometida y vejada por la directora, sostenedora, y por la jefa de UTP.
Fue tanto el cántaro al agua que el segundo semestre le quitaron su sala de clases. Ella y sus niños tuvieron que deambular de sala en sala. Gracias a la gentileza de algunas colegas, techo no les faltó. Todos los días, la tía Lucila trata de llevar algo de dinero para poder comprar algo a sus alumnos, sea una fruta o un dulce. Los rostros hambrientos de sus alumnos ayudan a que la tía Lucila se derrumbe cada día más, por la impotencia, pero también hacen que despierte sentimientos de odio y rencor hacia los que se tapan los ojos, para no ver esa realidad; o, aquellos que lo ven como pequeñas exageraciones aisladas. Al llegar el fin de año, la profesora Lucila es despedida por necesidades de la empresa. No le reconocen sus años de servicio. Es obligada a ir a juicio laboral.
Después de un año de cesantía le pagan lo endeudado, un miserable diez por ciento de lo que realmente debió recibir; y aun sin encontrar trabajo. Hasta que llega un día de abril; la llaman de la I. Municipalidad de Renca, donde le ofrecen el ansiado trabajo, esperado por meses. Pero, trabajando dos meses a honorarios, seis meses a plazo fijo; y, con alguna posibilidad, remota, de ser contratada definitivamente el próximo año, todo sólo por diez mil quinientos pesos la hora pedagógica, Para alcanzar la anhelada jornada completa tendría que trabajar en más de un colegio, sacrificando su hora de colación. Todo esto sin la protección del Estatuto Docente, según la Corporación Municipal de Educación. ¿De qué valió luchar por un Estatuto Docente que no puede ser aplicado…?. Y pensar que un Presidente dijo, ante el Congreso Pleno, que los profesores ganaban seiscientos mil pesos mensuales, y que tenían un Estatuto que regia, y protegía, su labor profesional……. En un país, al sur del mundo, Provincia Imperial, una mujer y un niño se preparan para empezar el nuevo día. Ambos victimas del negocio que es la educación en Chile. Ambos victimas de la degradación y el desdén de quienes están en el poder.
En una oficina muy elegante la Ministra de Educación piensa que todo el problema de la educación es culpa de los profesores. Los profesores tienes que trabajar más horas y tener menos vacaciones. Los profesores deben capacitarse más, y llenarse de menciones y cursos de perfeccionamiento. Si quieren tener mejores salarios, deben obtener resultados, es decir, mientras más niños lleguen a la Universidad, mejor será la educación en el país. Además, los profesores no tienen de qué quejarse, tienen un Estatuto Docente que los salvaguarda. Los niños deben permanecer más tiempo en sus escuelas, con el fin de que estudien, estudien y estudien… y aún mejor que la educación sería que los niños fuesen capacitados desde pequeños, ya que es mejor capacitar que educar.
Es verdad que los gobiernos radicales, en Chile, dieron un puntapié significativo en la estructura educativa del país… ¡Gobernar es Educar…!. Pero, el gobierno de la Unidad Popular fue más allá, también hay que alimentar. Muchos niños supieron lo que era tomar leche, diariamente, en los mil días del gobierno de Allende. Lástima que en la dictadura esa leche se la tomaron los militares durante diecisiete años, y aun siguen mamando.
La solución primera para mejorar los niveles de aprendizaje de nuestros niños es la buena alimentación. Es primordial darles tres alimentos al día, para empezar a hablar de nivelar la educación entre los niños de familias más pudientes y los niños de familias más humildes, como la familia de Stone Cold.
· Si se piensa que los niños permanezcan más tiempo en los colegios es necesario dar mucha importancia a la recreación, sea esta física o intelectual.
· Las ciencias matemáticas-físicas y biológicas-químicas son muy significativos en el desarrollo de las capacidades analíticas del educando.
· El conocimiento de las ciencias sociales nos dan la posibilidad de aprender sobre el avance de la humanidad; su historia, la civilidad y los valores republicanos; desde un concepto nacional y universal.
· El conocimiento del lenguaje, la escritura y la lectura, les abre un mundo repleto de maravillas y sueños magníficos, mundos desbordantes de personajes fantásticos y de lugares nunca antes vistos, mundos donde los límites no existen, el límite es uno mismo.
· El deporte es algo que no debe faltar en el desarrollo escolar, pero no me refiero a una pichanga de fútbol, sino al verdadero desarrollo de capacidades y actitudes deportivas en los escolares.
· Las artes plásticas, artes musicales y dramáticas son un factor importante en lo que se refiere a la expresión de un individuo. El Arte, junto con la escritura, entrega herramientas fundamentales para el desarrollo expresivo del sujeto, más allá de la imaginación.
· Es necesario que también exista un tiempo, no menos importante, para que el niño sea guiado en su perfeccionamiento personal, es decir, sacar el mejor provecho de sus capacidades individuales, para el progreso de un ciudadano ético, republicano y emprendedor.
Siete factores substanciales en la formación de un niño, donde la alimentación y la recreación son la piedra angular del nacimiento del nuevo hombre; un hombre laico, humanista y republicano.
Para esta labor se necesita personal idóneo, es decir, profesores con vocación. Pero, ¿qué vocación se le puede pedir a un profesor si pasa todo el año pensando que el próximo año será despedido…?; ¿qué vocación se le puede pedir a un profesor si tiene que sacrificar su hora de colación para viajar a otro colegio…?, para poder hacerse un salario más justo; ¿qué vocación se le puede pedir a un profesor si es el profesional peor pagado…?, dentro de sus pares universitarios; ¿qué futuro puede tener un profesor siendo evaluado antojadizamente…?, por personas no adecuadas para esa labor; ¿qué saca un profesor con colmarse de cursos y post grados si al final nadie lo contratará…?, por ser un profesional sobre calificado; ¿de qué sirve un profesor estresado y con depresión…?
Dignidad, salarios equivalentes a cualquier profesional, ocho horas de trabajo en un sólo lugar físico, seguridad laboral, calificación de su trabajo por personal externo a donde labora, y un lugar adecuado para el desarrollo de una clase, es lo mínimo que se debe entregar a un profesional de la educación, con cinco años de Universidad.
El término de los colegios particulares subvencionados y municipalizados es relevante en la mejora de una educación laica, humanista y republicana. La educación no es un negocio, donde se debe esperar resultados a corto plazo. La educación no es un reducto de un alcalde o de un grupo religioso fundamentalista. La educación no es un trampolín para ir sólo a la Universidad. La educación debe generar individuos útiles en todos los campos del avance de un país. Los niños, a corta edad, deben tener un sentido de familia y de pertenencia a un grupo o clan; y, para eso, es necesario que sus padres pasen más tiempo con sus hijos. Ante eso, sus padres deben ser valorados como seres humanos. No trabajar más de cuarenta horas semanales, ganar salarios dignos y justos, poseer una vivienda meritoria; y, saber que la educación, la alimentación y la salud de sus niños esta protegida por el Estado.
Por último, todo Ministro de Educación debería contar en su currículum con, un mínimo de diez años ejercidos como profesor de aula, en alguna escuela del país. Y, esa exigencia que corriere de igual forma para los profesionales de la educación que deseen trabajar en dicho Ministerio.
La educación no mejorará si se piensa en instalar un Instituto Nacional en cada región del país, ni pensando que todo es culpa de los profesores, menos aun si se prioriza la capacitación por sobre la educación. No olviden que un niño bien alimentado es el primer paso para el desarrollo de una Nación.
Comiendo y jugando, un país va avanzando…..!!!
Para terminar, El Ropero. Si hay algún gay que quisiera salir del Ropero, es asunto de él y no mío. No acostumbro a fisgonear en la intimidad de nadie. No me gustaría que un mirón malicioso supiese de mis prácticas y opciones sexuales. Además dicen que es doloroso, por lo que me han contado…..
Gral. José Miguel Carrera
