Reiteró que la ciudadanía comprende muy bien que estamos en presencia de una empresa enorme, muy poderosa, que tiene a su disposición recursos de todo tipo, financieros, técnicos, como para tener una gestión ambiental de lujo. “Y está teniendo una gestión ambiental paupérrima”.
“Hay una gestión ambiental deficiente, mala, pésima, que ha implicado que no se tomaron todos los resguardos que se debían tomar”, enfatizó.
La ministra del Ambiente explicó que el ejecutivo pidió ampliar la querella por el derrame ocurrido del 5 de junio -que mató a parte de la fauna del río Mataquito- y que un funcionario de la Superintendencia de Servicios Sanitarios este las 24 horas del día monitoreando la realización de actividades de plan de contingencia ambiental exigida a la planta.
La idea es que “se garantice que ningún derrame va a producir en lo sucesivo pase lo que pase”, concluyó.
